martes, 1 de noviembre de 2011


El gato,
relamía su patita pétrea
y residía manso entre esa delgadez de bicho flaco y la locura.
Cohabitante de las garrapatas con las que desagradarse
se servía de su propia raspa de alimento,
casi ciego y casi renco
el gato,
paseaba por la sombra de la luna
y esperaba de sus siete vidas,
una.

domingo, 30 de octubre de 2011

Mecenas de mis conspicuos instantes,
los instantes de la piel,
la piel que habla y ya no calla
porque tiene una visión,
una adepta que me asombra
en cada estremecida madrugada.

Ella, desprendida de sus luces,
dadivosa al regalarme en un cerrar de ojos
el abrazo, el beso, el roce de un gemido
que deja de ser eco y vuelve.
Me persiguen los momentos
Jugamos a las escondidas y les dejo,
me encuentran, los encuentro
y las miradas se tornan asombros
estudiando un nuevo movimiento,
acompasado.
Yacemos en el antecedente,
somos esta minuciosa imperfección
de polvo que se agita,
que se hace una amalgama en el tamiz del tiempo,
nos contrae, nos dilata,
hace un émbolo en el aire retorcido
y nos confiere un solo instante sempiterno.

jueves, 27 de octubre de 2011

Me despedí de los faroles, sus jactancias,
de su escafandra relucida,
de baldear alientos para conmover
y anduve el día con mis ojos de cerrar los porticones
y presumí de noche defenestrada en las mirillas.

miércoles, 26 de octubre de 2011


Desemboco entre la sabana y el frio
y un bocado que a traición me vilipendia,
se lanza,
y se vacía por las extensiones
de mi sueño derramado.

Por este acalambrado cuerpo
se mulle este colchón del no recuerdo,
se duerme y me despista, me duerme,
entumecida y con poco, que muy poco juicio.

martes, 25 de octubre de 2011

Mirarme en el espejo con el disimulo
de no saber si me habré visto antes,
¿y si habré cruzado algún atisbo emoliente , entrometido?
para cerciorarme de que si que existo,
y de que si me he visto si me acuerdo,
porque no soy una alucinación encarcelada en un cristal cromado.

lunes, 24 de octubre de 2011

Un martilleo laxo pero audaz
persigue cada paso salpicado por el suelo.
Suplican las canillas humeantes,
 se humedecen las costuras de este pantalón deshilachado
y mientras, llueve recíprocamente
entre la alcantarilla que desborda
y mi cabeza.

domingo, 23 de octubre de 2011

La calle se ha llenado de perfume a tierra y a amarillo,
he sacudido las esteras de laureles de mis pies
y he puesto en el aviento de mis ventanales
una crin cardada y malherida en un costado por la luna,
apuñalada, en un descuido de la noche o de sus nubes,
embriagadas por la lluvia hermosamente estoica,
ronca y aliviada por este perfume a tierra y a amarillo.