martes, 26 de abril de 2011

Domingo 25 UN PASEO POR MIS NUBES

El parque se vistió de argumento para recibirme,
y no iba desencaminado,
tras las aparentes cerrazones
lucia un péndulo oscilante
que se hacía aclamar por su nombre de pila.
Era el hacendoso huésped del cortejo de sus frondas,
el responsable de aquel derramado suspiro
que se dormitó en su boga.
Me resistí a su exhalación cadente
para no impedir protagonismo a lo implícito de mi abundancia:
a una sola brizna,
al resquicio elegante de la lluvia,
al beso atardecido en la mención de mis labios
y a los pasos suscitando a caminantes
en la apariencia de sombra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada