domingo, 20 de febrero de 2011

FIGURAS INTRÍNSECAS Y TRANSFERIBLES XIX

Me vestí de aguamarina para trabajar el agro,
transpiré lo intranspirable
y alojé mi corazón de viento sobre el pecho de un árbol.

En cada rama figuró los frutos de un anuario fecundo
mientras su copa me pretendía,
yo le acaricié la sombra agasajada por su ronroneo
y  me enervó con su corteza porfiando por su estirpe.

De rodillas, susurrando,
le supliqué por mis labranzas y simientes
y él me procuró la lluvia,
hoy, me acordé del sol cuando llovía.

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