domingo, 19 de mayo de 2013

Me bañaré en un devenir de incertidumbres
mientras se desploma el cielo de a poco,
que de tan cercano se deja tocar, se deja llorar.

Y ahora que ya tengo el beneficio de la duda,
me acostaré
frente con frente y sin bajar los párpados,
ya no hay lugar para las miras insondables,
solo miedos de algodón o de costilla desgarrada,
que quiere ver, sentir y dejar que se desboque el corazón,
aunque me vuelva escarpia
y así sabré quien soy y adonde quiero ir.

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