domingo, 6 de noviembre de 2011


Empezar a ser persona depende,
¿De que depende? ¿De una nómina?
¿Anémona con una cuenta y 20 dígitos,
y el privilegio que se vuelve verde
mientras el púrpura se oculta?
Un crepúsculo de los anocheceres del insomnio;
Y del que auguro un sin final de tanto oscurecer
en tantas bocas,
que me solazo en el despunte más entero.

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