sábado, 23 de abril de 2011

Vienes 22 UN MISMO TODO

Me gusta,
desvestirme tras los telones entornados
y mostrar la cara acaudalada de la lividez
buscando el resuello del alba
al que no alcanzan las lunas
y escuchando los rumores
que trepanan hacia el exterior.
Me gusta,
cuando se acomoda el muro de cemento para contemplarme,
para golpearme con algún prejuicio
al que me aventuro a descubrir sin titubeos a los ojos,
no me importa,
me interesa la penumbra y el calor de los cristales,
somos de la misma suerte,
un solo ser de un todo necesario
que se nutre con el mismo puño y letra
que aquel muro de cemento,
que los rostros que vislumbran, que el ojo ciego,
que las dudas, los prejuicios,
los cristales, las penumbras, las auroras, el calor,
el beneplácito de los objetos,
la acción de respirar del mismo aire
y aquel espacio que no existe
sin esta luz que nos permite calibrarlo.

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