sábado, 13 de noviembre de 2010

Sábado 13 CONVALESCENCIA III

Iba a desclasificar
y me pesó la mano,
me fume los dedos,
me antoje con medias en el lecho,
me tosí sobre la tos
y un ejército rendido de candelas
se apagó valiosamente entre mis dedos.

Fuego concerniente y hielo contra lumbre.

Viernes 12 CONVALESCENCIA II

Tengo la garganta desgajada
y la mente intacta
o eso creo,
pero se me clavan las escarpias al tragar,
y es que sin salud…¿Qué dicen?
¡Difiero de todas sus formas!
En este momento es ausencia,
pero me siento tan fausta
que hasta el tálamo de los virales soplos
me cautiva al gesto de sus labios,
imprento mi atención en ellos
y se mitiga el detrimento
de un pasaje lejos de lo abstracto.

No deseo más que el paliativo paso de los días,
así, me voy acariciando lentamente el rostro,
inmunizando y trasteando mis rincones.
Buenas noches mundo desconchado,
aquí me planto y aquí, me pierdo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Jueves 11 FIGURAS INTRÍNSECAS Y TRANSFERIBLES IV

En mi sueño, el sol era blanco
como un diente de león,
el cielo flojo ,
y mis manos eran telaraña con rocío,
almidonadas,
esculpiendo anonimatos
en el telón del mundo.
Una divina comedia de los dioses
jugando con el crisol,
soplando vidrios y escupiendo sombras.
Una esfera de cristal
para el velador de querubines,
el descanso inexistente del nirvana
en este tan inaccesible empeño.
Oportuna es la desidia
por no poder ser más humanos.

martes, 9 de noviembre de 2010

Martes 09 XXII

Se cierne el curso de los ríos que arrastraban lunas,
las dos caras de un instinto.
No fue sueño,
ya no sueño ni soñada,
solo los párpados y las pestañas
mecen las frazadas inscritas en mi piel.

Este corazón ya no es mórbido,
lo atestiguo con el pulgar ensangrentado
pintando cruces en este seno insondable,
una diálisis coronaria
manifiesta su brillante arritmia,
se han oxigenado las arterias
y el vetusto anuario ya no sale ni a su encuentro,
sufro felizmente dulce amnesia,
no recuerdo,
¿Será eso, aquello,
que no sabe de finales ni de fechas?
Solo entiendo dos palabras que no significan nada,
pero puestas en mis labios y en los tuyos,
muerden el jadeo del suspiro,
lo desgarran, lo transmutan egoísta
y descubren ciegos lo que se presumía fosco,
el vértigo que no se alcanza con dos ojos.

Y me pregunto
¿Cuántas odas encierran cinco letras?
A veces elegías,
necesarias para conllevar fragmentos de pupilas,
incuestionablemente creo que el aforo es sempiterno,
quiero que así sea, porque el eco superará lo inerte,
acústico silencio que reverbera entre los siglos
y se hace mella en estas manos tornadizas
que no quisieron ser de arena cuando descubrieron el desierto,
botánicas extremidades para un día orgánico en noviembre.

Llueven besos lenitivos con efigies,
una dama verde y una estrella.

HOY XXII ...

lunes, 8 de noviembre de 2010

Lunes 8 Y LLEGÓ...

Y resultó que hacia frio
cuando yo me cercioraba de que no.

Detrás de mí no hay una sombra,
ni tan siquiera una palabra que me olvide
ni hay un lugar originario que me inmortalice.

Detrás de mi no hay una traza
ni una pestaña cayendo,
me desfloran las maneras de saberme seducida
y no profeso de merecimiento,
solo me limito
en lo que no colinda con espectros de amplia esfera
ni está escrito en el prospecto de mi antigripal.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Domingo 7 XXI DE XXII

En el pálpito de quien besó mi mano
y bebió mi aliento,
me siembro,
sin acostumbrarme a ser caricia y deslizarme
bajo las fallas y los senderos regresados.

No quiero acostumbrarme a nada,
ni necesito estigmas en el pecho,
quiero andar y desandarme
vestirme y desnudarme,
ser vertiente a contrapaso de mis actos.

Llevaré cada eslabón en el reverso de mi espalda,
y expatriarme en tus escamas
será el irreflexivo don de mi exhalar sin branquias.