sábado, 30 de octubre de 2010

Sábado 30 DESCLASIFICADO IV

zurcía las exaltaciones enhebrando corazón a corazón,su maestría, un desencuentro que podía vislumbrarse en su pericia.

La sangre era un gotero de racimos, coagulaba en su chistera deslucida,una dama en desconcierto en el tañido palpitante de su empresa.

No cedía ni a un lamento, ni al suplicio que plañía el fiel ocaso,sus ojos, se inyectaban en borrasca, brindaba alternativa de medirse en contención.

Jugoso extracto el del rubor de la ambrosía, que cada senda parió a dar un infortunio, por la miseria permisiva de un sustrato.

Viernes 29 XIX DE XXII

Tus ojos me desvisten frente al mundo,
mi mundo, que no presume de celarse
y se exhibe entre tu audacia
y la atenta contemplación de mi seno
 implosionando en tus retinas.

Siento el aliento que traspasa
los bruñidos pupilajes de la carne,
y exhortada de  apetitos me premuro.

Solo pienso y tú lo sabes ,
es reverso y no es frontera,
es múerdago en el limen de tus brazos, del agüero,
el que no prospera sin los bordes descarnados
del averno que  suscita en ser nirvana
por los siglos de los siglos,
y el placer de ser la yunta,
sin soberanía ni dogal, solo, tuya.

jueves, 28 de octubre de 2010

Jueves 28 AGRADECIDOS Y CAZANDO MOSCAS

Deponían sus libros en la puerta,
uno tras otro, en seguidilla,
arpegios diseminados de átomos de tinta
donados al desvarío de existir
y a la cordura de las letras.

Ellas se descoyuntan y lloran, esquizofrénicas,
huérfanas de pulso y hembra,
huérfanos nosotros mismos.

No hay quien pueda ya restablecer un orden
se alteran, fallecen, y a su vez principian, células.
se conjugan verbos de tormenta
y hacemos antesala sin resguardo,
vamos a embebernos de un legado
somos tamo de palabras y allí vamos.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Miércoles 27 FIGURAS INTRÍNSECAS Y TRANSFERIBLES II

Las lunas se volvieron pan de plata
y el sol bandeja arriostrada.

Un querubín ciego se apadrinaba en todos los honores
Y exhibía Los anillos en su polivalente cualidad por descubrirse.

Me arranqué los parches  anulares
y convertí las cóleras en silencios,
las jofainas de vino en manantiales de agua,
infusiones de elasticidad
de sístole y diástole apaciguadas,
sin lugar para  mas nada, que el olvido.

martes, 26 de octubre de 2010

Martes 26 XVIII DE XXII

Bajo la piel todo era agua cristalina
delicadamente envolviendo en celofanes rasgos de algún siseo,
de un bisbiso suave aproximándose a la efímera apariencia,
susurraban las olas en la orilla de aquel cerviz acariciando el lamento
y el mineral salino se servía en tazas de cristal tallado.


Tras el vaho incombustible de los ventanales
un viento de señales se estrellaba
y la imagen difusa se desvanecía sin sus labios,
sin sus manos, furtiva en el poso de sus retinas
que aún irradiaban el último beso.

Sabían desiguales los aromas en su lengua,
se impregnaban de redivivo deseo,
en aquel propio devenir
que no era más que el verso quebrado
pronunciándose como un rumor jamás escrito.

Y alcancé del limbo con la yema
límenes de acervos,
seniles maravillas que pintaba en servilletas,
servilletas de aguatinta, aguafuertes de hoy silencio,
¡Aire, hálito, poniente, espiración, avienta…!

Hay otoños que se ciñen desde la garganta,
que deshojan el pesar y cada meandro del cauce,
nada impresionables, impresionistas en crear, y sin embargo,
una necesidad vital y vitalicia
enviciada en sucederse en cada huella.

lunes, 25 de octubre de 2010

Lunes 25 DIVAGACIÓN III

Mañana, sol
y los precipicios se asomarán a las aves
besarán sus plumas infestadas,
serán piojo blanco en el fecundo labio,
se nausearan de verse aliento y telaraña,
es el pronóstico del tiempo,
no hace falta física ni tísica soltura
para saber como se zurcen las plagas.

.

domingo, 24 de octubre de 2010

Domingo 24 INTRUSOS I

Me gusta comprenderte en mis pupilas,
lento,
intersticio abierto en mis escuelas que conspiran
y no interrumpo su intención,
es de sedición in vitro que me extiende,
y ya de plumas y orlando el torso,
me vuelvo otra vez a las rocas
a un paseo por sus brumas,
por el sílice que de aluvión me acrece,
enaltezco en el enjambre de cristales
por el germen de mi agradecida enfermedad
y me quedo adormecida tras su piel de pómez,
tras el granítico mantel de esbozos,
asentamiento que concurre nómada
escapista del consabido ruido
y de lo que reflexiono absurdo,
mas que yo, o al menos, menos,
así que me fomento
por el placer de verme en esta cera,
en el elenco de cordones
que alguna vez y alguna forma,
tropezaron con mis pies.