martes, 2 de noviembre de 2010

Lunes 01 XX DE XXII

Dime solo el nombre de las cosas y los días,
de los momentos que se tornan viento en la memoria.

Dime cuando y como fue la evocación de las retinas,
cuando el corazón se transformó en insecto
y pudo ver lo que no estaba escrito.

Dime todo y cada, que yo digo,
que yo, que tú,
que musitándome en este sentido
se  escuchará lo dulce de la sal
y el despertar de un sueño exangüe.

Mis pies son huella en esta orilla sin meandros
dispuestas en el oleaje de un fragmento que revirtió en verde,
a veces sombra, nunca en balde, siempre impronta,
y es que saber, como que no sabíamos y ya sabemos
que en este instante, aquel bendito instante,
aquel  que nunca efímero  y tan nuestro
se perpetuó en glosario adicto de las odas.

domingo, 31 de octubre de 2010

Sábado 31 ¿TODOS SANTOS?

La oscuridad se ha vuelto de capilla inerte,
una recreación de caninos en las existencias más torcidas,
autómatas y ofuscaciones disformes
en la espesura del abismo del no cuerpo,
avanzan por las murallas y las fosas
del que habita en el cobertizo de la turbación,
muscínea, en el fornido estallo de una arteria.

Allí residen los mugidos que desfloran torsos,
es un mausoleo de los perversamente nacidos,
demasiado tarde para ser de yugular helada
en la afilada escarpia de un grito.

Miedo, logaritmo sin salida ni exponente,
cediendo un cuerpo al sacrificio exhausto,
entre la cripta y el mutismo.

sábado, 30 de octubre de 2010

Sábado 30 DESCLASIFICADO IV

zurcía las exaltaciones enhebrando corazón a corazón,su maestría, un desencuentro que podía vislumbrarse en su pericia.

La sangre era un gotero de racimos, coagulaba en su chistera deslucida,una dama en desconcierto en el tañido palpitante de su empresa.

No cedía ni a un lamento, ni al suplicio que plañía el fiel ocaso,sus ojos, se inyectaban en borrasca, brindaba alternativa de medirse en contención.

Jugoso extracto el del rubor de la ambrosía, que cada senda parió a dar un infortunio, por la miseria permisiva de un sustrato.

Viernes 29 XIX DE XXII

Tus ojos me desvisten frente al mundo,
mi mundo, que no presume de celarse
y se exhibe entre tu audacia
y la atenta contemplación de mi seno
 implosionando en tus retinas.

Siento el aliento que traspasa
los bruñidos pupilajes de la carne,
y exhortada de  apetitos me premuro.

Solo pienso y tú lo sabes ,
es reverso y no es frontera,
es múerdago en el limen de tus brazos, del agüero,
el que no prospera sin los bordes descarnados
del averno que  suscita en ser nirvana
por los siglos de los siglos,
y el placer de ser la yunta,
sin soberanía ni dogal, solo, tuya.

jueves, 28 de octubre de 2010

Jueves 28 AGRADECIDOS Y CAZANDO MOSCAS

Deponían sus libros en la puerta,
uno tras otro, en seguidilla,
arpegios diseminados de átomos de tinta
donados al desvarío de existir
y a la cordura de las letras.

Ellas se descoyuntan y lloran, esquizofrénicas,
huérfanas de pulso y hembra,
huérfanos nosotros mismos.

No hay quien pueda ya restablecer un orden
se alteran, fallecen, y a su vez principian, células.
se conjugan verbos de tormenta
y hacemos antesala sin resguardo,
vamos a embebernos de un legado
somos tamo de palabras y allí vamos.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Miércoles 27 FIGURAS INTRÍNSECAS Y TRANSFERIBLES II

Las lunas se volvieron pan de plata
y el sol bandeja arriostrada.

Un querubín ciego se apadrinaba en todos los honores
Y exhibía Los anillos en su polivalente cualidad por descubrirse.

Me arranqué los parches  anulares
y convertí las cóleras en silencios,
las jofainas de vino en manantiales de agua,
infusiones de elasticidad
de sístole y diástole apaciguadas,
sin lugar para  mas nada, que el olvido.

martes, 26 de octubre de 2010

Martes 26 XVIII DE XXII

Bajo la piel todo era agua cristalina
delicadamente envolviendo en celofanes rasgos de algún siseo,
de un bisbiso suave aproximándose a la efímera apariencia,
susurraban las olas en la orilla de aquel cerviz acariciando el lamento
y el mineral salino se servía en tazas de cristal tallado.


Tras el vaho incombustible de los ventanales
un viento de señales se estrellaba
y la imagen difusa se desvanecía sin sus labios,
sin sus manos, furtiva en el poso de sus retinas
que aún irradiaban el último beso.

Sabían desiguales los aromas en su lengua,
se impregnaban de redivivo deseo,
en aquel propio devenir
que no era más que el verso quebrado
pronunciándose como un rumor jamás escrito.

Y alcancé del limbo con la yema
límenes de acervos,
seniles maravillas que pintaba en servilletas,
servilletas de aguatinta, aguafuertes de hoy silencio,
¡Aire, hálito, poniente, espiración, avienta…!

Hay otoños que se ciñen desde la garganta,
que deshojan el pesar y cada meandro del cauce,
nada impresionables, impresionistas en crear, y sin embargo,
una necesidad vital y vitalicia
enviciada en sucederse en cada huella.