Resonancia pertinaz, una mirilla, una puerta,
un rostro con alma sin zapatos,
unos cuentos y unos pómulos de hueso,
le acaricio la esencia,
me lanza atisbos madreperla,
siento que su voz es un candil lejano,
una charca estanca en sus pupilas
que lucha por ser corriente,
cualquiera puede verse en el reflejo
de un acecho, un primer mundo tuerto,
y que poco me sabe la minucia
por una historia de hadas
un libro para soñar las niñas.
Ese destello que me hace sentir el metal,
y se cierra la puerta.
Su sombra ya es olvido de un rellano,
y yo, sola en soliloquio, terciando un castigo,
sintiendo que este corazón palpita manso
y me secuestran las escuelas furtivas,
y ese rostro se me clava ausente,
no es por él que siento esta condena,
pero es de remembranza,
su maxilar caduco, es la frecuencia del mundo,
un garúa traicionera que cala en vísceras
y rompe las terapias del gran muro,
piedras de mampostería que se zarandean.
lunes, 10 de mayo de 2010
domingo, 9 de mayo de 2010
Domingo 9 UNA HABITACIÓN CON VISTAS
Una habitación con vistas a la luna
y un triángulo de acero
que me de las horas con el viento.
Bruñida brisa dispersa,
incesante creación
embelesada entre azahares,
flor de espejo.
El aire se respira aroma
en el plenilunio eterno,
aquí no existen las sombras
ni los plazos ni las quedas.
La música se mece ingenua
cortejando entre caricias las corolas
que tiñen de alfombra alba
los extremos de mi tálamo de nácar.
Aquí se inspiran mis sueños,
y mis manos,
se ingenian manicuras con estrellas.
sábado, 8 de mayo de 2010
Sábado 8 TODO ES POSIBLE

La pleamar no se mostraba
en su infinita compostura,
amenazaba con la traza de un arco
o una parábola de escaso otero,
menguaba el mercurio
del recipiente inocuo,
y los días empezaban a aquejarse
por deseos y caprichos.
Pueriles de temperatura
púrpuras y saturados de acertijos,
ni los lóbulos caducos de amarillo
querían romper su condición umbilical
de aquel idilio estacionario,
y el ciclo se embrollaba en la madeja
de los brotes,
y los párpados apenas podían abrirse
sellados por la escarcha ,
lapidados al granizo de un rumor.
Zumbidos de abejas obreras
profanando sus liturgias,
polinizando tallos desabridos
donde un día se prendieron flores,
viernes, 7 de mayo de 2010
Viernes 7 CONCESIONES Y LETRAS
Los días de crisoles vacuos
se calaron de turbiones provenzales,
catártica el agua que los nutre
y los dispersa en su sazón volátil,
dispuesta para su inhalación,
expuesta a su regreso al líquido esqueleto.
Un paseo por las nubes del si quiero,
de las manos sin reservas,
de los ojos que aún no viendo se contemplan,
se conquistan al enigma de las letras.
Porque necesitan esta oscuridad a medias,
este albo que se filtra tras el lecho,
abducido por la luz de la ventana,
la que recoge ya de par en par la brisa
y me lleva de la mano al cielo.
Es la que me dicta mi cadencia,
la misma que consagro en el rocío
dejando que fluya la disolución
entre mis labios, mi lengua y mi pecho.
Una avidez por dejar la piel,
de ser molécula del elemento
que me consigna como mortal
con inquietudes sosegadas
por la concesión del tiempo.
se calaron de turbiones provenzales,
catártica el agua que los nutre
y los dispersa en su sazón volátil,
dispuesta para su inhalación,
expuesta a su regreso al líquido esqueleto.
Un paseo por las nubes del si quiero,
de las manos sin reservas,
de los ojos que aún no viendo se contemplan,
se conquistan al enigma de las letras.
Porque necesitan esta oscuridad a medias,
este albo que se filtra tras el lecho,
abducido por la luz de la ventana,
la que recoge ya de par en par la brisa
y me lleva de la mano al cielo.
Es la que me dicta mi cadencia,
la misma que consagro en el rocío
dejando que fluya la disolución
entre mis labios, mi lengua y mi pecho.
Una avidez por dejar la piel,
de ser molécula del elemento
que me consigna como mortal
con inquietudes sosegadas
por la concesión del tiempo.
jueves, 6 de mayo de 2010
Jueves 6 EL MANTO
Que instinto tan distinto
el que puedo cotejar desde palestras
ajusticiando paradigmas de un estoque.
Me visto de luces,
soy beso en la rama,
y me abro camino al albero,
buscando el suelo que ando
descubriendo desde el punto muerto
la silueta a contraluz del ruedo.
Arena que se atavía de savia
del aroma de azahar y de marisma,
cuanto cadáver que echar,
si me giro y busco atrás
la providencia del manto,
que luce magenta y paja.
Una manera de creerme diestra
en el arte de la espada,
que le da vuelta al averno.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Miércoles 5 ALLÍ

Búscame en la antípoda del espejo
con esta licuación del gesto,
una gesta que me arma y me desarma
en la misma condición presunta,
¿Podrán creer que no es reflejo?
Son percepciones que francamente,
no incumben,
porque transito desnuda y llego,
no me llega la camisa al cuerpo,
porque ando despistada y llego,
y engrandezco a mi juicio
para atender la sin razón
que me ha ofrendado Morfeo,
un sueño, de nicotina.
Y ya despierta y en mi mano,
prendo un cigarrillo rubio…
martes, 4 de mayo de 2010
Martes 4 AQUÍ
Siguen lloviendo los mayos
deshidratando a los versos,
dibujando caligramas de una historia,
arquitectura del vivo
y del sigo viviendo
estructuralmente sostenible.
Cara del doy y recibo,
palabras con colmo
embebidas de claridad.
Cruz del tiempo rendido
de palabras anémicas
que transfiguran un libro.
Y siguen lloviendo los mayos
expiando el polvo en carne,
soltando la lengua en las manos
con una sencillez pasmosa
sin remembranzas ni estribos.
Un espacio diáfano,
donde cabalgar
los acústicos silencios
a lomos de un alazán
cándido y virtuoso
de herraduras no aguerridas
en exhumar existencias.
Luz que necesita abrirse brecha
y cabalgar tan lejos
como confieran sus piernas.
deshidratando a los versos,
dibujando caligramas de una historia,
arquitectura del vivo
y del sigo viviendo
estructuralmente sostenible.
Cara del doy y recibo,
palabras con colmo
embebidas de claridad.
Cruz del tiempo rendido
de palabras anémicas
que transfiguran un libro.
Y siguen lloviendo los mayos
expiando el polvo en carne,
soltando la lengua en las manos
con una sencillez pasmosa
sin remembranzas ni estribos.
Un espacio diáfano,
donde cabalgar
los acústicos silencios
a lomos de un alazán
cándido y virtuoso
de herraduras no aguerridas
en exhumar existencias.
Luz que necesita abrirse brecha
y cabalgar tan lejos
como confieran sus piernas.
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