lunes, 12 de abril de 2010

Lunes 12 POR SU NOMBRE

El vestigio desconsuelo se agitaba
como un desamparo hiriente,
con tegumento de surcos
en las arenas naufragio,
tierra prometida de alacranes.

Acariciando de expiración en su arrojo,
germinaba el nacimiento púrpura,
tocaya de las desgracias ajenas.

Y feliz con su quehacer, su cometido,
hilarante en el reproche alegórico
arrastraba los abalorios de cuentas,
no de perlas, de pupilas dilatadas,
disección de algún trofeo,
así le gustaba expresarse ante la lente,
la del metafísico y abstracto,
sin abstenerse en modales
ni en sus formas, cada vez más devastadas,
malgastando la sensualidad de siglos
concertando citas taciturnas
sin piedad y sin contraste,
alternando en desnudez
en antros de bohemios absentados,
posando para algún artista,
dadivosa de su sombra.

Miserable en devaneos
concedía la licencia de llamarse sino
y sentirse prostituta de la mancebía
más ambigua del confinamiento pío.

domingo, 11 de abril de 2010

Domingo 11 DIVAGACIÓN XIII

Que fácil resulta domarse en las malas usanzas,
a la inercia de los días sin sentido,
a la esclavitud remunerada
para finalmente ser un punto indefinido
en tinta de papel imprenta,
o en viruta de madera cincelada.

Que difícil se me antoja cuestionarme
si los párpados son rosas o amarillos,
si en verdad la pleamar sabe distinta,
si los arcos son razón para cruzarlos,
si a pulmón no grito, esfumo
pensamientos vagabundos
y pretenciosas rarezas
que se califican como simples brotes.

Que inquietud tan calma la que aquieta
y me persigue con su vara de alquimista,
carcomida como un queso,
desviada como un títere sarmiento
ojos de botón y pesadillas roncas,
sarpullido en cuarentena
que no alcanza, no rebasa,
y un dolor intenso que embelesa
por ser un ser que quiso ser, y ver.

sábado, 10 de abril de 2010

Sábado 10 YO LLEGUÉ

He visto al astro que desagua,
impaciente, consecuente y sin premura,
sabe a sabiendas que llega tarde a su cita
y despierta a las tortugas del desmayo,
moja las lunas, bebe sin perdón y sin permiso,
soberbio y fatuo como pocos,
sin duda tiene todo el privilegio
y una concubina muda, que acalla sus quedas,
preñada, despreñada, oscurecida,
y se prende de virgen en sudarios blancos
las noches más pervertidas,
viste su lujuria, su cutícula y su albor,
¿Cuantos ojos desgajados le harán la corte?
Indiscretos, con sus huesos tartamudos,
inalcanzable para los pies que tropiezan
con su propia gravedad, lastimeros y en desidia.

Su mudez es el aullido del poeta compungido,
o enviciado con ojos sin orbitales.
No la recuerdo de lejos ni me tienta el hacerlo,
yo también yací con ella, confieso,
y de cerca, es tan bella como la recitan,
una loca desmedida, un festejo de perplejidad,
una orgia de arcanos y quimeras,
un orgasmo emanación de mis labios.

viernes, 9 de abril de 2010

Viernes 9 ABSURDA QUIMERA

La deidad se ha vuelto una exhibicionista
en la grafía de un diluvio de cuervos,
aquí estoy, la no creyente sugestionada en creer,
por iniciarme en el protocolo establecido,
pero en el de las aves y aguaceros,
me tienta con sus curvas,
pero las malas costumbres
y las virulentas compañías
me reprimen,
tengo una brillante pista
y una avanzadilla que me sonda,
soy la primera en su lista y la última en la cena,
mi hermosa lengua no me resta la censura,
tengo el palmarés muy alto,
y adquiero buenas usanzas
y muy buenas convicciones,
hablo de mi, hablo, y no escondo ningún credo,
me sublevo, me facturo en el caballo de Troya,
primera clase,
amo al fuego, el artificio, los dragones colorados,
y algún truco,
que algún día me presto un pésimo mago,
una quimera para ojos aturdidos
con vértigo a las alturas
y un deseo en los zapatos.
La deidad está de luto.

jueves, 8 de abril de 2010

Jueves 8 Días de armario

A veces duermo y duermo y sigo durmiendo
y el sueño me sueña y lo sueño,
desmedido enjuague de memorias,
la madreselva que se enreda en mi sesera
se atesta de aroma,
de perfumes, narcolepsia,
embelesa a los principios oriundos.

Días para no olvidar las llaves
ni divagar en exceso,
días que se acometen
como un verbo imperativo,
para ordenar un armario,
los cajones distraídos
rigurosamente enfermos,
los atiendo,
por colores, por tamaños, por recuerdos,
es lo más cuerdo
que sobreviene a pasar mi omisión

¿Te acuerdas del zapato rojo?
¿De aquel vestido celeste?
Aunque yo diga que es gris
¿De la chaqueta verde?
¿De aquellas sábanas blancas?
¿Del abrigo, la camisa sin bolsillo?
Y que el orden no es mi fuerte,
es mi caos, mi concierto de palabras
mi desconcierto centrado,
un jueves de tantos que quiero,
un bullicio en el patio,
un deseo de serenidad,
una excusa de colegio
¿Pronto será carnaval?

miércoles, 7 de abril de 2010

RECITADO DE MAFALDA SEGUÉS ( EXPERIMENTAL) EN YOUTUBE

http://www.youtube.com/watch?v=wo3_hSfHihk

Miércoles 7 DONDE VAN LOS VERSOS

La indiscutible índole de mis versos
se desflora en el tesón de la carencia,
para quien entienda
que no tienen feudo,
solo se prestan al cuerpo,
el alma, no escribe,
ni posee,
ni suspira en ostentar,
su expresión es la garúa,
para la piel anfibia.

Se deslindan en la ambigüedad del útero
se crecen, interpretes de la llovizna
o eso pretenden,
poliglotas de las lisonjas
de los fracasos, de las victorias,
se polarizan entre la luz y tinieblas,
son la convulsión de un coito,
la hipertensión de las palabras
en los avirozados textos,
los nunca muertos.
¡Son el renacimiento!
¡La culminación de tanto verbo!
Aunque reposen en el osario
de los libros olvidados de zafón.