sábado, 26 de junio de 2010

Sábado 26 VIVIR

Vivo sin vivir en mi,
anido en este cuerpo
que me llama por mi nombre,
y le contesto
y le protesto si conviene
con un contexto mundano,
suavemente y susurrando.
¿Qué clase de lugar es este?
¿Un purgatorio?
¿Un linde?
AISS foránea y clandestina!!
sin palabras contenciosas
ni sonoridad de brotes,
“Sentirse vivo”
con todas las letras Ari
cabidas y sucedidas,
un alarido
un manifiesto anónimo
un documento sin firma
un cheque en blanco y sin fecha,
un desafío,
una razón, sentirse,
una sazón, vivo.

viernes, 25 de junio de 2010

Viernes 25 FIGURATIVA
















Azul celeste se llama mi aliento en sosiego,
claro oscuro de matices, nunca sombras,
que acompañan dos membranas y un adagio
que quisiera ser de lunas transversales
y besar el espinazo del encorvado reverso
retorcido por suspiros que se intentan
desvelar con los candiles sin corriente
amedrentados por pequeños duermevelas.

Y me entrego en las miradas al retrato sin relieve,
al respirar descompasado de este ojo confidente
que ilumina un descarado foco, en tosco papel de trapo
mientras las rugosidades lo confunden
con el temblor de unos dedos
que se asumen con carbón y tizne,
son lunares y archipiélagos del fosco
en la osadía que deslumbra al firme.

jueves, 24 de junio de 2010

Jueves 24 HAY BESOS Y HAY BESOS

Dulce, como un desliz de almíbar en los labios,
palabras que se caramelizan en la llaneza de la lengua
y se deslían en el jugo de dos bocas codiciosas,
se presentan, se lían, dueñas de la oscuridad impermeable
y se altera el nivel de azúcar de la yugular latente
los días impares, pares, con manos, sin manos,
apéndices del tiempo y del colateral exceso diabético.
Besos de ámbar y canela en los fluidos de jazmín confuso
de un amanecer asilvestrado,
jugando a los versos que se versan sin espacio y sin lugar a darlo,
cucharitas niqueladas en lo raso de un techo teñido en celestes
y las vendas de los ojos aparentan un sudario perpetuado
en los matices que se prestan presos de lo poco,
y de lo mucho se hacen cruces entre músculos de los que saben
cadenciosos y sin ciencia de un placer que se desboca
entre las bridas de jamelgos circulares,
ensartados entre púrpuras y psicotrópicos albos,
una feria que se embriaga entre algodones y delicias,
y un público entregado sin ojos de beso,
autómatas y corazones de hojalata que ya no se oxidan.

miércoles, 23 de junio de 2010

Miércoles 23 VANGUARDIAS

En el linde de los sentimientos
existe un abismo sempiterno
para dar y regalar raíces.
Un dispensador de oráculos
y abrojos para implosionar vetustos,
así se encumbran los umbrales,
así se logran conclusivos,
pueden ser de lirios o de cardos,
su horma se enladrilla ambigua
según se mire y según se calce.

martes, 22 de junio de 2010

Martes 22 TRAPICHES

Ahora las piedras desertan molinos
para suavizar el tamo.

Con sus sombras chinescas
armaré las torres de un tablero,
cuatro esquinas para vislumbrar los campos,
cuatro puntos cardinales
para implorar al albor, al sol mediante,
menguante, irradiante,
al que no llega atardecido tamizando hiel,
indemnizando al norte
por el cuerpo cadencioso en veces
tan pueril en otras
al crepúsculo de los desdenes...

que siga saliendo y poniendo en meandros
prominente en su ocaso de oeste,
de parpados anochecidos
sobre esta esfera de ambibia
que no aguarda ser la piel escama.

lunes, 21 de junio de 2010

Lunes 21 ...

Esferográfico inhumado,
ceniza que prende ¿Ascua o milagro?

Mafi Segués

domingo, 20 de junio de 2010

Domingo 20 ANIVERSARIO

Y me alimentaba de íntimos y disimulos
para reparar el cuerpo que se caía en pedazos,
sin estructura ni concilios, no se tenía de pie,
y no hace tanto tiempo, un año.
Ahora me evoca como un reuma
que acude a su aniversario
¿Dónde fue a parar la fuerza que tenía aquellos días?
O que creía, o que asumía ¿Que presumía?
Se fue,
dejando un cuerpo yermo en una esquina
incapaz de articular un gesto, sacudidas,
un amasijo de carne implorando a la vida
sin visión y enraizada a un tálamo
que cada vez fue más parterre que lecho,
un sin control, un sin sentir, un comprender
que firmaría un pacto de diablos
para transformar mi sangre en savia.

Y quise atender ese frente que atisbaba,
se me acababan las maneras frente al mundo
para empezar un libro que se llamaba escarlata,
una singladura que empezaba mar adentro
y era palabra en azogue, una orfebrería bruta
encarecidamente amarga
por la ingravidez de tantos días
noches y claridades sin calle ni tragaluz.

Y no alcanzaba a enamorar mis pies infames
que se libertaban entre química y orgánica,
desande, desande y desande
dilucidando la madeja de mis pasos
y en esta zona cero me calce con pies de gato
dispuestos a emprender de nuevo
con lo que conlleva el asumirse
y el perderse por senderos sin mas mapa
que el genoma más humano.