Sacudiré los vientos de mi espalda
cual moscones,
alimentando de insectos y pestañas
mis instintos más ávidos.
Mediaremos nuestros impulsos
y mediremos palabras,
remachando cada instante
con tachuelas en la lengua.
Y una voz de boomerang desfachatado
me sacude en varios tiempos cuando pienso,
en el despiste de mi aforo indefinido,
me aturde por un momento, no delego,
antes me extirpo los huesos y trepano mi cerebro.
Mi voz es algo grave y cadenciosa
para reprimir atrevimientos ajenos,
así que no amilano, me almidono,
me abandono a la experiencia que no tengo,
¿Para que la quiero, si no espero resultados?
Vienen solos, de la mano de un suspiro
que poseo y asimilo en el instante textual.
viernes, 18 de junio de 2010
jueves, 17 de junio de 2010
Jueves 17 CRITICANDO A TIEMPO REAL
con un clavel en mi vanidosa solapa
el rocío embebe lóbulos rojizos
para postularse como un cirio o una imagen,
no me importa que se postre en este ombligo
que no deja espacio para suponer,
la decadencia de las murallas y las ruinas
son la reliquia del milenio,
y requiere de milicias de beatas y ceras
para alimentar su paladar bulímico
de oxígeno y anhídrido,
regurgitante indecoroso en sus tareas.
Y una procesión silente se envía mensajes,
se convoca, se vence y se lanza
con la prudencia in contenida,
del amasijo de extremidades plañideras
que se erigen en la bilis de un estómago
que tiene de verde lo que tiene
y arroja pensamientos entre ondanadas de ondas,
si, como David, contra el corazón
que se levanta con el puño a media hasta,
un derecho de pernada a cambio de cuatro paredes.
Pero hay una luz en otra arista
que se escribe con tintero
y mano de obra barata,
un remedio, un cenicero
y las tasas del tabaco, que sigue subiendo.
el rocío embebe lóbulos rojizos
para postularse como un cirio o una imagen,
no me importa que se postre en este ombligo
que no deja espacio para suponer,
la decadencia de las murallas y las ruinas
son la reliquia del milenio,
y requiere de milicias de beatas y ceras
para alimentar su paladar bulímico
de oxígeno y anhídrido,
regurgitante indecoroso en sus tareas.
Y una procesión silente se envía mensajes,
se convoca, se vence y se lanza
con la prudencia in contenida,
del amasijo de extremidades plañideras
que se erigen en la bilis de un estómago
que tiene de verde lo que tiene
y arroja pensamientos entre ondanadas de ondas,
si, como David, contra el corazón
que se levanta con el puño a media hasta,
un derecho de pernada a cambio de cuatro paredes.
Pero hay una luz en otra arista
que se escribe con tintero
y mano de obra barata,
un remedio, un cenicero
y las tasas del tabaco, que sigue subiendo.
miércoles, 16 de junio de 2010
Miércoles 16 CUANDO EL VIENTO CESA LOS ALMENDROS HABLAN
Si fuera una hechicera perniciosa
se cuidarían de darme morfina
para inhumar mi lozanía eterna
y arrancar de cuajo mi memoria,
escapulario prendido
de este cuello que avaricia.
Si fuera un caballo de Troya
asaltaría con tenacidad mi eco
para difundir mi voz errante sin vigías,
una cruzada de naipes
en el verdor franco de un paño.
Los almendros lo tiñen de blanco.
Espermicidas que litigan
en la guerra de dos mundos
por erradicar la estirpe que me nombra,
una cordura primigenia se hace peso
decantando la balanza trucada
y la locura se promete en la concordia.
Llueve sobre la presencia
se respira un aire límpido y estático,
parece lícito se implora tácito,
me llevo mar adentro este sabor a alegoría.
martes, 15 de junio de 2010
Martes 15 MALDITA
Perdida en el delito de un delirium tremens
decolorando el sonido volátil de labios
que se llamaban prosaicos y veraces,
indefinidamente conferida
al maestrante de los ojos pardos
ilustrando astrología en sus quehaceres.
retozaban atormentados de celo
y adivinaban el roce de unas manos
tras la piadosa venda que cubría el limbo,
párpados lampíridos de queroseno
mostraban su sabiduría rodeados de extintores,
eran días de placidez crepuscular
de ciertos rumores y palabras desabridas.
Y ahora le pregunta a sus costillas:
¿Quién amó el purpúreo salpicar de las ficciones?
¿Las cárdenas alboradas?
¿Los trémulos mutismos del espejo?
¿QUIÉN?
Amanecer ingrávida sobre el tapiz de hierro
y ser fragmento de cristal en suspensión de un grito,
nadie más que el cuerpo anestesiado de impotencia
maldito y musitando algún perdón inmundo,
¡MALDITÓ! ¡MALDITA!
¿Quién me amó hasta ennegrecer mi sombra?
lunes, 14 de junio de 2010
Lunes 14 A LA MANERA
Y remontamos el río sin cauce,
tú a mi vera, renacimiento de adonis,
yo te sigo con mi escuela manierista.
Me indemnizan los quebrantos
por restaurar las zozobras
y redimir policromías proscritas.
Peyorativos de lo correcto, insurrectos
atestamos las maneras y matices
de la fragilidad incorpórea
dispuesta en extremidades corrosivas.
¡Y es que nos lleva la vida!
¡Y es que aturde el pulso de las manos!
¿Que afonía es una arenga existencial
que no sabía?
Y tantas otras desechadas,
que me daban treguas de escarcha,
sisillas de los momentos absurdos
y miradas sin retina.
Y se derraman las cumbres,
que copulaban con halos,
brechan la tierra delgada
y esparcen simientes de cauce.
domingo, 13 de junio de 2010
Domingo XIII DIVÁGAME
Me gusta que me divagues,
ser verso,
estar en tus labios
y sellar la exclusividad
en cada renglón,
cada beso que no diste,
cada silencio robado,
y ser esta llama de cirio,
mi oxígeno,
que no atraganta
que me acomoda en la vida
alimentando mi estatus
con tu desleída cera.
Quema, arde y me lastima
este corazón maldito,
me modela, me recicla
me adula,
me hace horma
para calzarme en el linde,
arquetipo de mi ser.
Y en la pared un retrato,
remembranzas
y en el techado sin murallas
pensamientos para perpetuar
y en la vereda reversa
una escalera de caracol invertebrada,
eje de suspensión de las grafías.
Las que no concurren ni existían,
peculio que sisamos de los bajos fondos,
ese valor añadido
alquimista de miserias
y lo cubrimos de tamo,
arena bruñida,
hebra residual de algún castillo.
ser verso,
estar en tus labios
y sellar la exclusividad
en cada renglón,
cada beso que no diste,
cada silencio robado,
y ser esta llama de cirio,
mi oxígeno,
que no atraganta
que me acomoda en la vida
alimentando mi estatus
con tu desleída cera.
Quema, arde y me lastima
este corazón maldito,
me modela, me recicla
me adula,
me hace horma
para calzarme en el linde,
arquetipo de mi ser.
Y en la pared un retrato,
remembranzas
y en el techado sin murallas
pensamientos para perpetuar
y en la vereda reversa
una escalera de caracol invertebrada,
eje de suspensión de las grafías.
Las que no concurren ni existían,
peculio que sisamos de los bajos fondos,
ese valor añadido
alquimista de miserias
y lo cubrimos de tamo,
arena bruñida,
hebra residual de algún castillo.
sábado, 12 de junio de 2010
Sábado 12 DESINTERESADAMENTE
Envuélveme que siento frío.
En el remanso del lecho
los tejidos se presumen de su ausencia,
son endiabladamente osados,
¡Así que arrópame!
Arrópame de piel y sin palabras,
hilvanando las astucias
en el hilar de mi espalda,
¡Así que abrígame!
Abrígame con pensamientos
que me ungen de la calidez profesa
de unos labios, labios ciegos,
escúdame en tus párpados que besan
y amilanan mi cordura,
embelesa mi calmosa esencia,
¡Crucifícame!
Crucifica al verbo de mi lengua
que renacerá de los sudarios
en la lobreguez de quien no espera,
desinteresadamente concernida
en el destemple de mi hechura.
En el remanso del lecho
los tejidos se presumen de su ausencia,
son endiabladamente osados,
¡Así que arrópame!
Arrópame de piel y sin palabras,
hilvanando las astucias
en el hilar de mi espalda,
¡Así que abrígame!
Abrígame con pensamientos
que me ungen de la calidez profesa
de unos labios, labios ciegos,
escúdame en tus párpados que besan
y amilanan mi cordura,
embelesa mi calmosa esencia,
¡Crucifícame!
Crucifica al verbo de mi lengua
que renacerá de los sudarios
en la lobreguez de quien no espera,
desinteresadamente concernida
en el destemple de mi hechura.
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