miércoles, 16 de junio de 2010

Miércoles 16 CUANDO EL VIENTO CESA LOS ALMENDROS HABLAN


Si fuera una hechicera perniciosa
se cuidarían de darme morfina 
para inhumar mi lozanía eterna
y arrancar de cuajo mi memoria,
escapulario prendido
de este cuello que avaricia.

Si fuera un caballo de Troya
asaltaría con tenacidad mi eco
para difundir mi voz errante sin vigías,
una cruzada de naipes
en el verdor franco de un paño.
Los almendros lo tiñen de blanco.

Espermicidas que litigan
en la guerra de dos mundos
por erradicar la estirpe que me nombra,
una cordura primigenia se hace peso
decantando la balanza trucada
y la locura se promete en la concordia.

Llueve sobre la presencia
se respira un aire límpido y estático,
parece lícito se implora tácito,
me llevo mar adentro este sabor a alegoría.

martes, 15 de junio de 2010

Martes 15 MALDITA














Perdida en el delito de un delirium tremens
decolorando el sonido volátil de labios
que se llamaban prosaicos y veraces,
indefinidamente conferida
al maestrante de los ojos pardos
ilustrando astrología en sus quehaceres.

retozaban atormentados de celo
y adivinaban el roce de unas manos
tras la piadosa venda que cubría el limbo,
párpados lampíridos de queroseno
mostraban su sabiduría rodeados de extintores,
eran días de placidez crepuscular
de ciertos rumores y palabras desabridas.

Y ahora le pregunta a sus costillas:
¿Quién amó el purpúreo salpicar de las ficciones?
¿Las cárdenas alboradas?
¿Los trémulos mutismos del espejo?
¿QUIÉN?
Amanecer ingrávida sobre el tapiz de hierro
y ser fragmento de cristal en suspensión de un grito,
nadie más que el cuerpo anestesiado de impotencia
maldito y musitando algún perdón inmundo,

¡MALDITÓ! ¡MALDITA!

¿Quién me amó hasta ennegrecer mi sombra?

lunes, 14 de junio de 2010

Lunes 14 A LA MANERA


Y remontamos el río sin cauce,
tú a mi vera, renacimiento de adonis,
yo te sigo con mi escuela manierista.

Me indemnizan los quebrantos
por restaurar las zozobras
y redimir policromías proscritas.

Peyorativos de lo correcto, insurrectos
atestamos las maneras y matices
de la fragilidad incorpórea
dispuesta en extremidades corrosivas.

¡Y es que nos lleva la vida!
¡Y es que aturde el pulso de las manos!
¿Que afonía es una arenga existencial
que no sabía?

Y tantas otras desechadas,
que me daban treguas de escarcha,
sisillas de los momentos absurdos
y miradas sin retina.

Y se derraman las cumbres,
que copulaban con halos,
brechan la tierra delgada
y esparcen simientes de cauce.

domingo, 13 de junio de 2010

Domingo XIII DIVÁGAME

Me gusta que me divagues,
ser verso,
estar en tus labios
y sellar la exclusividad
en cada renglón,
cada beso que no diste,
cada silencio robado,
y ser esta llama de cirio,
mi oxígeno,
que no atraganta
que me acomoda en la vida
alimentando mi estatus
con tu desleída cera.

Quema, arde y me lastima
este corazón maldito,
me modela, me recicla
me adula,
me hace horma
para calzarme en el linde,
arquetipo de mi ser.

Y en la pared un retrato,
remembranzas
y en el techado sin murallas
pensamientos para perpetuar
y en la vereda reversa
una escalera de caracol invertebrada,
eje de suspensión de las grafías.

Las que no concurren ni existían,
peculio que sisamos de los bajos fondos,
ese valor añadido
alquimista de miserias
y lo cubrimos de tamo,
arena bruñida,
hebra residual de algún castillo.

sábado, 12 de junio de 2010

Sábado 12 DESINTERESADAMENTE

Envuélveme que siento frío.
En el remanso del lecho
los tejidos se presumen de su ausencia,
son endiabladamente osados,
¡Así que arrópame!
Arrópame de piel y sin palabras,
hilvanando las astucias
en el hilar de mi espalda,
¡Así que abrígame!
Abrígame con pensamientos
que me ungen de la calidez profesa
de unos labios, labios ciegos,
escúdame en tus párpados que besan
y amilanan mi cordura,
embelesa mi calmosa esencia,
¡Crucifícame!
Crucifica al verbo de mi lengua
que renacerá de los sudarios
en la lobreguez de quien no espera,
desinteresadamente concernida
en el destemple de mi hechura.

viernes, 11 de junio de 2010

Viernes 11 ANOCHECE QUE NO ES POCO

Me llevo lo que me dejé en ninguna parte
para encontrarlo de nuevo en algún sitio,
y que represente mi retrato anónimo
sitiada desde el varadero en esta reflexión salubra.

Y la brisa alisea de mi voz
me inspira para seguir respirando,
para escuchar con los ojos entreabiertos
como se arrima el albor de unas huellas.

La luminaria hosca me susurra,
tiene cosas que decirme,
¿Me extrañabas desde tu reposo?
Si, me responde y sigue musitando.

Y así me confiesan los días,
a versos, a rostros, a lumbres, a estambres,
transitando bajo doseles del puerto,
a luz de alcurnia y piel salobra.

El muelle se retira manso de mi lado,
se descarta sin mirar atrás mi buen recaudo,
se sonríe, se sonroja y se diluye,
entre las marismas que faenan en mi costa.

jueves, 10 de junio de 2010

Jueves 10 EL VOLADERO















La evocación de su piel
se inscribirá en la memoria de la lengua,
ella sabe y dice,
ella piensa y calla,
ella es la proclamación del verso
amarada en la planicie convexa.

Y caerán en rendición de sus pupilas
los amaneceres laxos
y los atisbos vedados,
cual fruición de paloma incandescente
cortejando a los amperios
en el voladero sin alambres.

Efímero sobrevenir de plumas
el de los mantos de verde.