La deidad se ha vuelto una exhibicionista
en la grafía de un diluvio de cuervos,
aquí estoy, la no creyente sugestionada en creer,
por iniciarme en el protocolo establecido,
pero en el de las aves y aguaceros,
me tienta con sus curvas,
pero las malas costumbres
y las virulentas compañías
me reprimen,
tengo una brillante pista
y una avanzadilla que me sonda,
soy la primera en su lista y la última en la cena,
mi hermosa lengua no me resta la censura,
tengo el palmarés muy alto,
y adquiero buenas usanzas
y muy buenas convicciones,
hablo de mi, hablo, y no escondo ningún credo,
me sublevo, me facturo en el caballo de Troya,
primera clase,
amo al fuego, el artificio, los dragones colorados,
y algún truco,
que algún día me presto un pésimo mago,
una quimera para ojos aturdidos
con vértigo a las alturas
y un deseo en los zapatos.
La deidad está de luto.
viernes, 9 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
Jueves 8 Días de armario
A veces duermo y duermo y sigo durmiendo
y el sueño me sueña y lo sueño,
desmedido enjuague de memorias,
la madreselva que se enreda en mi sesera
se atesta de aroma,
de perfumes, narcolepsia,
embelesa a los principios oriundos.
Días para no olvidar las llaves
ni divagar en exceso,
días que se acometen
como un verbo imperativo,
para ordenar un armario,
los cajones distraídos
rigurosamente enfermos,
los atiendo,
por colores, por tamaños, por recuerdos,
es lo más cuerdo
que sobreviene a pasar mi omisión
¿Te acuerdas del zapato rojo?
¿De aquel vestido celeste?
Aunque yo diga que es gris
¿De la chaqueta verde?
¿De aquellas sábanas blancas?
¿Del abrigo, la camisa sin bolsillo?
Y que el orden no es mi fuerte,
es mi caos, mi concierto de palabras
mi desconcierto centrado,
un jueves de tantos que quiero,
un bullicio en el patio,
un deseo de serenidad,
una excusa de colegio
¿Pronto será carnaval?
y el sueño me sueña y lo sueño,
desmedido enjuague de memorias,
la madreselva que se enreda en mi sesera
se atesta de aroma,
de perfumes, narcolepsia,
embelesa a los principios oriundos.
Días para no olvidar las llaves
ni divagar en exceso,
días que se acometen
como un verbo imperativo,
para ordenar un armario,
los cajones distraídos
rigurosamente enfermos,
los atiendo,
por colores, por tamaños, por recuerdos,
es lo más cuerdo
que sobreviene a pasar mi omisión
¿Te acuerdas del zapato rojo?
¿De aquel vestido celeste?
Aunque yo diga que es gris
¿De la chaqueta verde?
¿De aquellas sábanas blancas?
¿Del abrigo, la camisa sin bolsillo?
Y que el orden no es mi fuerte,
es mi caos, mi concierto de palabras
mi desconcierto centrado,
un jueves de tantos que quiero,
un bullicio en el patio,
un deseo de serenidad,
una excusa de colegio
¿Pronto será carnaval?
miércoles, 7 de abril de 2010
Miércoles 7 DONDE VAN LOS VERSOS
La indiscutible índole de mis versos
se desflora en el tesón de la carencia,
para quien entienda
que no tienen feudo,
solo se prestan al cuerpo,
el alma, no escribe,
ni posee,
ni suspira en ostentar,
su expresión es la garúa,
para la piel anfibia.
Se deslindan en la ambigüedad del útero
se crecen, interpretes de la llovizna
o eso pretenden,
poliglotas de las lisonjas
de los fracasos, de las victorias,
se polarizan entre la luz y tinieblas,
son la convulsión de un coito,
la hipertensión de las palabras
en los avirozados textos,
los nunca muertos.
¡Son el renacimiento!
¡La culminación de tanto verbo!
Aunque reposen en el osario
de los libros olvidados de zafón.
se desflora en el tesón de la carencia,
para quien entienda
que no tienen feudo,
solo se prestan al cuerpo,
el alma, no escribe,
ni posee,
ni suspira en ostentar,
su expresión es la garúa,
para la piel anfibia.
Se deslindan en la ambigüedad del útero
se crecen, interpretes de la llovizna
o eso pretenden,
poliglotas de las lisonjas
de los fracasos, de las victorias,
se polarizan entre la luz y tinieblas,
son la convulsión de un coito,
la hipertensión de las palabras
en los avirozados textos,
los nunca muertos.
¡Son el renacimiento!
¡La culminación de tanto verbo!
Aunque reposen en el osario
de los libros olvidados de zafón.
martes, 6 de abril de 2010
Martes 6 ASONETO
Me deshojo y no me lacra un saco que me cubra,
he una piel corteza que me da unas libertades,
como despojarme en primavera si me place,
e irrumpir en el turbión del aire.
Tengo un cítrico que me hace al gesto,
me hace al hambre, y así ironizo con el sol soberbio,
no sabe si aletargada o sencillamente extinta,
y me deja enredar con la hiedra que es mi cercenada sombra.
Cataléptica me dejo al viento, nadie se extraña,
ni apoda a esta efigie-caliza,
o esta acrisolada loca que fulgura cincelada.
Yo marco mi cerco y mi lienzo, interpreto un aria,
una pieza de coleccionista que gozo en mis brotes privados,
¡Centrifugo tal vehemencia! Que la tengo.
he una piel corteza que me da unas libertades,
como despojarme en primavera si me place,
e irrumpir en el turbión del aire.
Tengo un cítrico que me hace al gesto,
me hace al hambre, y así ironizo con el sol soberbio,
no sabe si aletargada o sencillamente extinta,
y me deja enredar con la hiedra que es mi cercenada sombra.
Cataléptica me dejo al viento, nadie se extraña,
ni apoda a esta efigie-caliza,
o esta acrisolada loca que fulgura cincelada.
Yo marco mi cerco y mi lienzo, interpreto un aria,
una pieza de coleccionista que gozo en mis brotes privados,
¡Centrifugo tal vehemencia! Que la tengo.
lunes, 5 de abril de 2010
Lunes 5 EL ESCRIBANO
La credencial de ser y estar
se alcanza en las esquinas
de la calle del olvido,
donde reinventarse es un don
y una virtud que desflora escuelas,
las que me ilustran
las que me llaman presa.
No es por temer que temo
no es por mentir que miento
no es por saber que sé
no es por creer que creo,
es una casualidad inexistente
y lo real deja de ser,
y lo ilusorio
espejo trigonométrico,
perspectiva caballera,
isométrica y frontal,
que me acaricia las manos,
estas, que todavía,
no hablan de años,
ni de prudencia, ni ciencia.
Iniciadas en la pericia tácita
de parecer un astro
un fulgor que adula el aura,
un desconcierto,
una nota,
un do mayor, un do menor,
un amanecer que a veces opina
como diplomado milenario,
me gusta escuchar al anciano,
sabe de matices,
y es una luz... que ha vagado.
se alcanza en las esquinas
de la calle del olvido,
donde reinventarse es un don
y una virtud que desflora escuelas,
las que me ilustran
las que me llaman presa.
No es por temer que temo
no es por mentir que miento
no es por saber que sé
no es por creer que creo,
es una casualidad inexistente
y lo real deja de ser,
y lo ilusorio
espejo trigonométrico,
perspectiva caballera,
isométrica y frontal,
que me acaricia las manos,
estas, que todavía,
no hablan de años,
ni de prudencia, ni ciencia.
Iniciadas en la pericia tácita
de parecer un astro
un fulgor que adula el aura,
un desconcierto,
una nota,
un do mayor, un do menor,
un amanecer que a veces opina
como diplomado milenario,
me gusta escuchar al anciano,
sabe de matices,
y es una luz... que ha vagado.
domingo, 4 de abril de 2010
Domingo 4 Me pierdo
Hoy las letras me cuentan a mí,
tienen mucho que explicarme,
me hablan pausadamente
no divagan
pero me dicen y escucho silente,
me adivino y me temo.
Tengo el don de la fragilidad
y el suspiro introvertido,
me conozco lo suficiente
ya son años que me pierden.
tienen mucho que explicarme,
me hablan pausadamente
no divagan
pero me dicen y escucho silente,
me adivino y me temo.
Tengo el don de la fragilidad
y el suspiro introvertido,
me conozco lo suficiente
ya son años que me pierden.
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