Me deshojo y no me lacra un saco que me cubra,
he una piel corteza que me da unas libertades,
como despojarme en primavera si me place,
e irrumpir en el turbión del aire.
Tengo un cítrico que me hace al gesto,
me hace al hambre, y así ironizo con el sol soberbio,
no sabe si aletargada o sencillamente extinta,
y me deja enredar con la hiedra que es mi cercenada sombra.
Cataléptica me dejo al viento, nadie se extraña,
ni apoda a esta efigie-caliza,
o esta acrisolada loca que fulgura cincelada.
Yo marco mi cerco y mi lienzo, interpreto un aria,
una pieza de coleccionista que gozo en mis brotes privados,
¡Centrifugo tal vehemencia! Que la tengo.
martes, 6 de abril de 2010
lunes, 5 de abril de 2010
Lunes 5 EL ESCRIBANO
La credencial de ser y estar
se alcanza en las esquinas
de la calle del olvido,
donde reinventarse es un don
y una virtud que desflora escuelas,
las que me ilustran
las que me llaman presa.
No es por temer que temo
no es por mentir que miento
no es por saber que sé
no es por creer que creo,
es una casualidad inexistente
y lo real deja de ser,
y lo ilusorio
espejo trigonométrico,
perspectiva caballera,
isométrica y frontal,
que me acaricia las manos,
estas, que todavía,
no hablan de años,
ni de prudencia, ni ciencia.
Iniciadas en la pericia tácita
de parecer un astro
un fulgor que adula el aura,
un desconcierto,
una nota,
un do mayor, un do menor,
un amanecer que a veces opina
como diplomado milenario,
me gusta escuchar al anciano,
sabe de matices,
y es una luz... que ha vagado.
se alcanza en las esquinas
de la calle del olvido,
donde reinventarse es un don
y una virtud que desflora escuelas,
las que me ilustran
las que me llaman presa.
No es por temer que temo
no es por mentir que miento
no es por saber que sé
no es por creer que creo,
es una casualidad inexistente
y lo real deja de ser,
y lo ilusorio
espejo trigonométrico,
perspectiva caballera,
isométrica y frontal,
que me acaricia las manos,
estas, que todavía,
no hablan de años,
ni de prudencia, ni ciencia.
Iniciadas en la pericia tácita
de parecer un astro
un fulgor que adula el aura,
un desconcierto,
una nota,
un do mayor, un do menor,
un amanecer que a veces opina
como diplomado milenario,
me gusta escuchar al anciano,
sabe de matices,
y es una luz... que ha vagado.
domingo, 4 de abril de 2010
Domingo 4 Me pierdo
Hoy las letras me cuentan a mí,
tienen mucho que explicarme,
me hablan pausadamente
no divagan
pero me dicen y escucho silente,
me adivino y me temo.
Tengo el don de la fragilidad
y el suspiro introvertido,
me conozco lo suficiente
ya son años que me pierden.
tienen mucho que explicarme,
me hablan pausadamente
no divagan
pero me dicen y escucho silente,
me adivino y me temo.
Tengo el don de la fragilidad
y el suspiro introvertido,
me conozco lo suficiente
ya son años que me pierden.
sábado, 3 de abril de 2010
Sábado 3 Te espero
Mi piel circunstancial te espera
puede estar siglos en pausa
pero en este momento codicia
en curvarse en enervarse,
sentir la muerte en singladura
o en una simple estela.
Desecho a los espectros y quiero
solo empeño y solo peno,
beberte, saberte, creerte, sola,
y empeño y desempeño.
puede estar siglos en pausa
pero en este momento codicia
en curvarse en enervarse,
sentir la muerte en singladura
o en una simple estela.
Desecho a los espectros y quiero
solo empeño y solo peno,
beberte, saberte, creerte, sola,
y empeño y desempeño.
viernes, 2 de abril de 2010
Viernes 2 Asalto
Los incisivos se corroían entre ensueños
aplacando sinsabores de las musas,
y se auscultaban ladridos aciagos
en este músculo magno,
¿Porque la oscuridad se ceba?
¿Y cambia el color de mis pecas?
Infunda los miedos
y me golpea de izquierdas.
aplacando sinsabores de las musas,
y se auscultaban ladridos aciagos
en este músculo magno,
¿Porque la oscuridad se ceba?
¿Y cambia el color de mis pecas?
Infunda los miedos
y me golpea de izquierdas.
jueves, 1 de abril de 2010
Jueves 1 Disección
Tengo un dolor,
un remiendo en la costura
una lengua de lo más mordaz
un silencio hiriente
una columna de humo
un tremendo nudo en mis zapatos
un tropezar
una diferencia insana
un bisturí
unos labios dormidos
un velo bajo la cama
me pesa la piel y las llagas
me salen las mañanas, me mutilan
turbada ,loca y desquiciada,
me llaman dormida,
fiebre alta, baja, cóncava, convexa,
una extraña, delante del espejo,
un reflejo que se pregunta mi nombre,
no contesto
no fluye la sangre
no hay gesto.
un remiendo en la costura
una lengua de lo más mordaz
un silencio hiriente
una columna de humo
un tremendo nudo en mis zapatos
un tropezar
una diferencia insana
un bisturí
unos labios dormidos
un velo bajo la cama
me pesa la piel y las llagas
me salen las mañanas, me mutilan
turbada ,loca y desquiciada,
me llaman dormida,
fiebre alta, baja, cóncava, convexa,
una extraña, delante del espejo,
un reflejo que se pregunta mi nombre,
no contesto
no fluye la sangre
no hay gesto.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Miércoles 31 TINTAS
Hoy he atardecido, ¡Buenas tardes!
El sueño se me lleva,
el placer de las pocas frazadas que tengo me arropa,
duermo entre elementos, madera, fuego, agua, tierra
y el metal lo administran mis párpados.
Tengo lo que poseen mis manos
lo que mis ojos vislumbran lejano,
y la tinta negra se diluye
en esta tarde disfrazada de mañana.
Se ha derramado el tintero,
me brotan los colores de las yemas
me nacen los matices de los labios
y me recojo en un reposo aletargado.
Susurro estrellas y flores silvestres
en el camino del encumbrado bosque,
un rubor que me acaricia
un silencio que se muestra pobre
sin mas que ofrecer que lo que necesito.
Me tumbaré a retozar con el sol
a atender lo que el aura me regala,
a sentir el fervor de mis abrazos
por ser una partícula de agua,
ennoblecerme en los nimbos
polinizarme, llegar a ser la brizna,
un roce, un lance.
El sueño se me lleva,
el placer de las pocas frazadas que tengo me arropa,
duermo entre elementos, madera, fuego, agua, tierra
y el metal lo administran mis párpados.
Tengo lo que poseen mis manos
lo que mis ojos vislumbran lejano,
y la tinta negra se diluye
en esta tarde disfrazada de mañana.
Se ha derramado el tintero,
me brotan los colores de las yemas
me nacen los matices de los labios
y me recojo en un reposo aletargado.
Susurro estrellas y flores silvestres
en el camino del encumbrado bosque,
un rubor que me acaricia
un silencio que se muestra pobre
sin mas que ofrecer que lo que necesito.
Me tumbaré a retozar con el sol
a atender lo que el aura me regala,
a sentir el fervor de mis abrazos
por ser una partícula de agua,
ennoblecerme en los nimbos
polinizarme, llegar a ser la brizna,
un roce, un lance.
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