La carcajada...
vale como el único argumento;
y un desnudo…
el sublime tejido del cuerpo.
sábado, 17 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
El miedo
nos torna vulnerables ante el mismísimo miedo,
nos paraliza, nos contrasta,
se infiltra en las arterias,
en la garganta, en la lengua de la garganta,
exprime el músculo, la razón, la sinrazón y el sacro,
estalla
y nos deja del revés,
expuestos.
nos torna vulnerables ante el mismísimo miedo,
nos paraliza, nos contrasta,
se infiltra en las arterias,
en la garganta, en la lengua de la garganta,
exprime el músculo, la razón, la sinrazón y el sacro,
estalla
y nos deja del revés,
expuestos.
Hay que sacudir los pies muy lentamente,
cauterizar y ser colateral en cada juicio
agarrando esta zozobra por las astas.
cauterizar y ser colateral en cada juicio
agarrando esta zozobra por las astas.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Detrás de mí estoy yo,
respondo de mi extenso elenco de defectos
y puedo presumir de un largo etcétera
que abraza mi pequeño prisma.
Detrás de mí, siempre estoy yo,
me reconozco en el espejo de tu gesto
y a duras penas
puedo levantar un hilo de mi inabordable palabra.
Esta afonía no es innata ni es ambigua,
las ambigüedades sobrepasan cualquier intención
y dejan al desnudo su ponencia.
respondo de mi extenso elenco de defectos
y puedo presumir de un largo etcétera
que abraza mi pequeño prisma.
Detrás de mí, siempre estoy yo,
me reconozco en el espejo de tu gesto
y a duras penas
puedo levantar un hilo de mi inabordable palabra.
Esta afonía no es innata ni es ambigua,
las ambigüedades sobrepasan cualquier intención
y dejan al desnudo su ponencia.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Novicia en la perplejidad de los golpes
disimulo un cárdeno desliz,
sigo siendo la neófita de mi trastienda.
disimulo un cárdeno desliz,
sigo siendo la neófita de mi trastienda.
No volveré a tener más miedo de mi sombra,
me cobija y solo tengo una,
y aunque lejos me quede la facultad de ser árbol
puedo agradecer su lejanía, existe.
me cobija y solo tengo una,
y aunque lejos me quede la facultad de ser árbol
puedo agradecer su lejanía, existe.
Ya no pintaré de sepia estos pasajes,
amarillean sin auxilio
y con su menudeo consecuente
se tornan cenicientos.
amarillean sin auxilio
y con su menudeo consecuente
se tornan cenicientos.
martes, 6 de septiembre de 2011
El hábito que enluzco
profesa en esta mácula que exige un precio,
se declama incorruptiblemente
en los apéndices partidos.
El eterno “yo” del sin y con las prisas,
una confesión interminable urdida con perfumes
sobre un cendal de hilo que ahora esconde un rostro
y desempeña la perplejidad de un gesto en el sudario,
el rostro subrepticio de los días.
profesa en esta mácula que exige un precio,
se declama incorruptiblemente
en los apéndices partidos.
El eterno “yo” del sin y con las prisas,
una confesión interminable urdida con perfumes
sobre un cendal de hilo que ahora esconde un rostro
y desempeña la perplejidad de un gesto en el sudario,
el rostro subrepticio de los días.
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