Y se reía la hojarasca en la nariz del caminante,
por mucho que anduviera, no avanzaba,
no alcanzaban sus pasos luengos
y aquel asombro en la punzante sien de cólera tañida
impregnaba su semblante en una sombra acicalada
descarnando el maxilar desencajado,
perfilando en vena,
cincelando una violencia sin control hacia si mismo,
¡Qué anónima dolencia la que masticaba!
La que le llevaba de la mano
adoctrinando sus falanges en el arte de ignorarse
al plenilunio de los colmillos.
Aquella senda ya era vapor de piedra,
duro el destino, el camino y la sorna del pañuelo,
la noche se afianzaba mientras los perros ladraban.
domingo, 27 de junio de 2010
sábado, 26 de junio de 2010
Sábado 26 VIVIR
Vivo sin vivir en mi,
anido en este cuerpo
que me llama por mi nombre,
y le contesto
y le protesto si conviene
con un contexto mundano,
suavemente y susurrando.
¿Qué clase de lugar es este?
¿Un purgatorio?
¿Un linde?
AISS foránea y clandestina!!
sin palabras contenciosas
ni sonoridad de brotes,
“Sentirse vivo”
con todas las letras Ari
cabidas y sucedidas,
un alarido
un manifiesto anónimo
un documento sin firma
un cheque en blanco y sin fecha,
un desafío,
una razón, sentirse,
una sazón, vivo.
anido en este cuerpo
que me llama por mi nombre,
y le contesto
y le protesto si conviene
con un contexto mundano,
suavemente y susurrando.
¿Qué clase de lugar es este?
¿Un purgatorio?
¿Un linde?
AISS foránea y clandestina!!
sin palabras contenciosas
ni sonoridad de brotes,
“Sentirse vivo”
con todas las letras Ari
cabidas y sucedidas,
un alarido
un manifiesto anónimo
un documento sin firma
un cheque en blanco y sin fecha,
un desafío,
una razón, sentirse,
una sazón, vivo.
viernes, 25 de junio de 2010
Viernes 25 FIGURATIVA
Azul celeste se llama mi aliento en sosiego,
claro oscuro de matices, nunca sombras,
que acompañan dos membranas y un adagio
que quisiera ser de lunas transversales
y besar el espinazo del encorvado reverso
retorcido por suspiros que se intentan
desvelar con los candiles sin corriente
amedrentados por pequeños duermevelas.
Y me entrego en las miradas al retrato sin relieve,
al respirar descompasado de este ojo confidente
que ilumina un descarado foco, en tosco papel de trapo
mientras las rugosidades lo confunden
con el temblor de unos dedos
que se asumen con carbón y tizne,
son lunares y archipiélagos del fosco
en la osadía que deslumbra al firme.
jueves, 24 de junio de 2010
Jueves 24 HAY BESOS Y HAY BESOS
Dulce, como un desliz de almíbar en los labios,
palabras que se caramelizan en la llaneza de la lengua
y se deslían en el jugo de dos bocas codiciosas,
se presentan, se lían, dueñas de la oscuridad impermeable
y se altera el nivel de azúcar de la yugular latente
los días impares, pares, con manos, sin manos,
apéndices del tiempo y del colateral exceso diabético.
Besos de ámbar y canela en los fluidos de jazmín confuso
de un amanecer asilvestrado,
jugando a los versos que se versan sin espacio y sin lugar a darlo,
cucharitas niqueladas en lo raso de un techo teñido en celestes
y las vendas de los ojos aparentan un sudario perpetuado
en los matices que se prestan presos de lo poco,
y de lo mucho se hacen cruces entre músculos de los que saben
cadenciosos y sin ciencia de un placer que se desboca
entre las bridas de jamelgos circulares,
ensartados entre púrpuras y psicotrópicos albos,
una feria que se embriaga entre algodones y delicias,
y un público entregado sin ojos de beso,
autómatas y corazones de hojalata que ya no se oxidan.
palabras que se caramelizan en la llaneza de la lengua
y se deslían en el jugo de dos bocas codiciosas,
se presentan, se lían, dueñas de la oscuridad impermeable
y se altera el nivel de azúcar de la yugular latente
los días impares, pares, con manos, sin manos,
apéndices del tiempo y del colateral exceso diabético.
Besos de ámbar y canela en los fluidos de jazmín confuso
de un amanecer asilvestrado,
jugando a los versos que se versan sin espacio y sin lugar a darlo,
cucharitas niqueladas en lo raso de un techo teñido en celestes
y las vendas de los ojos aparentan un sudario perpetuado
en los matices que se prestan presos de lo poco,
y de lo mucho se hacen cruces entre músculos de los que saben
cadenciosos y sin ciencia de un placer que se desboca
entre las bridas de jamelgos circulares,
ensartados entre púrpuras y psicotrópicos albos,
una feria que se embriaga entre algodones y delicias,
y un público entregado sin ojos de beso,
autómatas y corazones de hojalata que ya no se oxidan.
miércoles, 23 de junio de 2010
Miércoles 23 VANGUARDIAS
En el linde de los sentimientos
existe un abismo sempiterno
para dar y regalar raíces.
Un dispensador de oráculos
y abrojos para implosionar vetustos,
así se encumbran los umbrales,
así se logran conclusivos,
pueden ser de lirios o de cardos,
su horma se enladrilla ambigua
según se mire y según se calce.
existe un abismo sempiterno
para dar y regalar raíces.
Un dispensador de oráculos
y abrojos para implosionar vetustos,
así se encumbran los umbrales,
así se logran conclusivos,
pueden ser de lirios o de cardos,
su horma se enladrilla ambigua
según se mire y según se calce.
martes, 22 de junio de 2010
Martes 22 TRAPICHES
Ahora las piedras desertan molinos
para suavizar el tamo.
Con sus sombras chinescas
armaré las torres de un tablero,
cuatro esquinas para vislumbrar los campos,
cuatro puntos cardinales
para implorar al albor, al sol mediante,
menguante, irradiante,
al que no llega atardecido tamizando hiel,
indemnizando al norte
por el cuerpo cadencioso en veces
tan pueril en otras
al crepúsculo de los desdenes...
que siga saliendo y poniendo en meandros
prominente en su ocaso de oeste,
de parpados anochecidos
sobre esta esfera de ambibia
que no aguarda ser la piel escama.
para suavizar el tamo.
Con sus sombras chinescas
armaré las torres de un tablero,
cuatro esquinas para vislumbrar los campos,
cuatro puntos cardinales
para implorar al albor, al sol mediante,
menguante, irradiante,
al que no llega atardecido tamizando hiel,
indemnizando al norte
por el cuerpo cadencioso en veces
tan pueril en otras
al crepúsculo de los desdenes...
que siga saliendo y poniendo en meandros
prominente en su ocaso de oeste,
de parpados anochecidos
sobre esta esfera de ambibia
que no aguarda ser la piel escama.
lunes, 21 de junio de 2010
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