Todos tenemos esa fecha de caducidad oculta.
A veces, se personifica en desaliento,
en este miedo a dar un paso
con el muñón que arropa una ortopedia de madera.
Nos adula el sueño, nos evade invade,
nos excluye de las decisiones inconclusas.
El tiempo no demora las arrugas
ni las salvas del silencio,
aunque yo pensara o esperase
o me negara a comprender
que yo no soy una princesa.
martes, 23 de abril de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
El granizo se presenta intermitente
en una sinuosa línea imaginaria,
un hemisferio en el inicio de tu espalda
y el final del limbo
como el cosquilleo que provoca los secretos de la piel.
El granizo doblegado
resbala como gotas de rocío
entre mis labios
que embelesan con sus rezos laicos y susurros
una frazada salpicada de espejos.
El silencio es sacro
y apostilla letras que suspiran aleluyas.
en una sinuosa línea imaginaria,
un hemisferio en el inicio de tu espalda
y el final del limbo
como el cosquilleo que provoca los secretos de la piel.
El granizo doblegado
resbala como gotas de rocío
entre mis labios
que embelesan con sus rezos laicos y susurros
una frazada salpicada de espejos.
El silencio es sacro
y apostilla letras que suspiran aleluyas.
sábado, 29 de diciembre de 2012
Me creo lo que veo y lo que se deja ver,
lo que se deja querer, se deja sentir y me abraza.
Quizá una fecha es una excusa o un pretexto,
una deliberación abierta de intenciones,
un hola, un hasta luego y un adiós,
y lo creo,
porqué mi corazón me dice,
es cierto,
sin embargo lo que anhelo no se deja ver,
no habla, no mira, no ve,
y yo zozobro en mis pesares,
que hoy son, pero quizá mañana,
serán recuerdos.
lo que se deja querer, se deja sentir y me abraza.
Quizá una fecha es una excusa o un pretexto,
una deliberación abierta de intenciones,
un hola, un hasta luego y un adiós,
y lo creo,
porqué mi corazón me dice,
es cierto,
sin embargo lo que anhelo no se deja ver,
no habla, no mira, no ve,
y yo zozobro en mis pesares,
que hoy son, pero quizá mañana,
serán recuerdos.
Tengo envidia del poeta que muerde la
carne,
del que se sacia con sus versos
infinitamente inacabados,
del que con su idioma más conciso y su
saber estar y su saber llegar
puede adormecer al verbo que jamás se
ha escrito.
Envidio a la palabra más humana,
a la que dice si o a la que dice no,
a la que cuenta cuentos con sinceridad
y sin alarma,
sin psicología inversa y sin un eje
transversal que la disperse.
Negocio con el tiempo y el silencio mas
mundano,
breve y concisa, para que escriba cada
nombre que no advierto,
porque a veces muda, a veces sorda,
no consigo comprender al mundo en que
vivimos.
domingo, 28 de octubre de 2012
¿No sé por dónde escupe exactamente el frio?
Crepitando por debajo de la puerta,
crecido y presumiendo de su condición ambigua
desbocado en el silencio de un reloj versátil.
Se aferra en estas sábanas febriles,
la cama hostiga su calor
y sin requisa, mis manos gélidas
delatan un principio de fisura
donde brota la indolencia
y yo desfloro los renuevos con sus pétalos de escarcha,
lluevo en la espontanead del duermevela y se desangran,
confluyen en las sábanas que aún queman,
se evaporan como el sueño
y puedo ver sus sombras lémures
dibujando el escenario de una hora que no existe.
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