jueves, 1 de septiembre de 2011

El otoño de mis calendarios, nunca falla, por más que los abone,
los irrigue y agasaje, siempre se deshojan.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Me he despertado enredada entre la telaraña de un suspiro,
no dejaba de tejer en el hilero de mi respiración,
tejía y tejía ante la atenta perplejidad de un ojo vuelto insecto.
El aliento era una canilla,
la mirada un propósito.
Se avecinaba un invierno tardío y rengo.

martes, 30 de agosto de 2011

EL FARO

Se desprendía  un haz de luz
por la remisa grieta
del cristal esmerilado
de mi torso.
Un diapasón
regulaba la cadencia tímida,
purpurea y  esplendente,
una estela para un solo parpadeo.

lunes, 29 de agosto de 2011

Se hizo una peineta con las raspas
y las pintó bruñendo un corte limpio de su vena,
venció el presagio de su objetividad
y se derramó en la alegoría del océano.

domingo, 28 de agosto de 2011


Hoy el cielo se desmorona por segundos,
la arquitectura de sus propósitos
se ha vuelto una argamasa
con intenciones de gris.

No llueve, medita,
no hay ropa tendida, desconfío,
la ventana es una intrusa
en el afán de ¿un cielo protector?
¿o de un importuno huésped que me desvela sin asenso?

Huele a pan, icono de la brisa
y atiendo mi curiosidad,
mi hambre por vivirme
en el vaivén que se perfila
en el retozo de unos labios
bosquejando un sueño.

sábado, 27 de agosto de 2011

Escribir sobre los sentimientos nos obliga a emparejarlos con palabras, a escupirlos y saborearlos, (según el caso). Siempre es bueno, siempre, no pueden revertirse sin dejar escuela, son emociones que disgregan pulsos en el pecho.
Cuando se les abre el plexo a nuestro lado más misántropo, acometen sin aviso, son felinamente no domesticables y nos dan la vida para bien, aunque a veces nos lastimen, son crisálidas, un verbo germinando en equilibrio entre el seno y la garganta.

viernes, 26 de agosto de 2011


“Basta que alguien me piense para ser un recuerdo”
Oliveiro Girondo

Una palabra,
formalizarla,
una rúbrica en los labios
de carmín cauterizado por el tiempo.
Un nombre,
pensado, meditado, masticado y engullido…;
Atragantado.