lunes, 22 de agosto de 2011


Arde la mañana y tiembla el pulso,
agoniza el tránsito hacia alguna parte,
hacia algún lugar de una marchita contextura.
Un soliloquio de la brisa
se enmaraña entre un cabello que se encrespa,
exhausto de locura, desmadejado,
carente de belleza,
se eriza la piel y se humecta el rictus,
se quiebra la secuencia
y dentro del despojo hay vida,
una relatividad en equilibrio
tan cerca de lo inerte y la evidencia
que  acobarda a las palabras,
las sorprende.
Arde la mañana y tiembla el pulso de lo extinto.

domingo, 21 de agosto de 2011

El eco de los besos me mitiga la voz,
recurre a mi lengua, la venera, la diviniza
y se endiosa.
Flamea en lo insondable de mi boca
desmenuzando aromas incorruptos,
acrisolando los murmullos en los labios.
Juega a las escondidas y adivino
y me adivina una avidez liviana,
lasciva en el imperativo de sutilidad
que aceita un cuello dócil y preso
a voluntad de quien retiene una caricia.

sábado, 20 de agosto de 2011

La edad del sentimiento se acomete con la mente en blanco,
es un anillo que se cuenta con indultos y sorpresivas maestrías.
Inmaculado en su delicada consistencia
se amalgama con el baremo del tiempo,
es dependiente y se subyuga a las gargantas,
al plexo del pálpito embebido de rocío.

Nace, crece, se reproduce, y a veces,
consigue subsistir eternamente.  

viernes, 19 de agosto de 2011

Callé la lengua y pude,
percibir la sombra de y en las palabras,
la ambigüedad de y en un lecho mullido entre pavesas.
Leí del humo desprendido
y me fumé el aliento de los verbos,
todo de un todo para desconcertar de y en un nada
un rostro gris e imaginario dando giros,
apadrinando el aura
en argumento de y en un techado protector.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Miércoles 17

Amilanaba la postura impía de mi propio impulso,
tan paradójico que requería un equilibrio
y fomentaba apologías del placer de ser y estar
con lo caduco sustraído,
con lo perenne tatuado,
con el propósito de mí y de mis anónimos silencios
infiriendo al recordar una sospecha;
Que los miedos ya dejaron de asomar
para mostrarse en cuerpo y sinfonía
y hermanarse con los gozos.

martes, 16 de agosto de 2011

Martes 16

El alcance de mis manos
es esta verdad que no me causa más desorden,
se complace inspirando y espirando
cualquier instinto que te inhale.
Siendo solo un soplo de aire comprimido
entre los apéndices palpitantes,
todo mi cuerpo se transforma en latido,
sacude el firme, hace temblar lo sólido,
lo relamido,
lo escuálido y macilento,
y el líquido se vuelve trémulo,
diseminando fruiciones
de un lóbulo que saca pecho.

lunes, 15 de agosto de 2011

Lunes 15

Me han contado que las piedras dejan huella,
una impronta yerta en las plantas del camino.
La sabiduría de los pies es un legado.