lunes, 1 de agosto de 2011

Regreso al lugar donde me vio merodear la madrugada,
donde las aguas eran la melaza de una lengua anémica y liviana,
y el beso, !que decir del beso que anestesiaba gargantas¡
un lugar inscrito en las bisagras del latido, abierto hasta el amanecer
auscultando el propósito del alma.

domingo, 31 de julio de 2011

La tormenta se crea como necesaria
a veces incluso como imperativa
y el alud intencionado
se acrisola en el asfalto,
hierve el agua,
el vapor encala nuestro rostro
y se dispersa,
ríe la mañana, ríe el verbo, ríen las palabras
y la mente descansa.

sábado, 30 de julio de 2011

El sol se va esgrimiendo entre las flores
en un intento o grito a la sospecha,
la de un calor carente de una voz.

Un tiento a ciegas de la luz que no se entrega,
que serpentea y a menudo no se siente,
se prostituye y se adultera por defecto y por efecto
de un perfecto pacto de embriaguez.

El corazón de un universo en controversia
que impele al mundo y lo sacude sin querer
por el prurito de llegar a ser lo más oculto.

martes, 26 de julio de 2011

No sé si estoy andando, si me muevo,
porque mis pies no osan ni el asomo,
sin embargo puedo oler la contextura del espacio antojadizo,
nómada y titiritero, desafiando a mis retinas y al mismísimo equilibrio,
a veces tan acróbata y dantesco que somete
y es entonces cuando curioseo con el rabillo que se rasga ingenuo
y hundo mis extremidades un poquito más
protegiendo unas rodillas descosidas,
anegadas en la mezcla del tesón y el desespero.

domingo, 24 de julio de 2011

El árbol desechaba sus hojas resurgidas,
se enardecía con el aura
y su dádiva le desposaba con la brisa,
una brisa,
que osaba despojar su vuelo entre las ramas.
Se alimentaba con la diseminación de la savia
y el horizonte menguaba y se creía sombra,
una pincelada de agua y tinta,
una orla confortada con el elixir crepuscular:
la madrugada
y un envite al juego de la luna,
reposada y vuelta fruto
en el punto reflexivo de su luz.

viernes, 22 de julio de 2011

Mis pupilas, se precipitaron en el punto de inflexión de un cosmos modulado,
visualicé el sentido de mi vida
en un instante interminable de la piel,
lo hice taxativo tras la lumbre
y asentí la travesía de los lirios,
un lábaro de púrpura espigado,
alacridad de un deseo que acantiló los verbos conquistando el sol de las entrañas.

jueves, 21 de julio de 2011

Sonámbula en un jardín de inviernos
acuno huellas bajo las cueros de unos pies
inmoderadamente desgastados.
Me arreglo con lo que requiero,
son mis sueños y mis noches concertadas,
así que discrimino los recuerdos por capricho
y los caminos por letargo,
son esclavos de mi derramada esencia,
incontenida por declamación de actos
y recibida con mis comedidos baluartes.