Creciente,
preñada de segundos celulosos que fenecen
y transcriben en la matriz de mi vientre
como apetencias que se tornan insectos de luz.
Yaciendo al placer de este hormigueo y de mis ganas
las pupilas se prorrogan y se vuelven vía láctea,
me prodigo en este anhelo que señala un delirio,
una franquicia de lo que seremos.
Mi lecho es esta isla que se fraguo en las mareas
y yo la naufraga espontanea que la viste
y la desviste cada noche
como preludio y advertencia de una pugna,
yo soy su luna,
y ella me lidia pleamares.
sábado, 18 de diciembre de 2010
jueves, 16 de diciembre de 2010
Jueves 16 AUTOPSIA DE UN DICIEMBRE IX
No soy de las que sueña adormecida
y mi figuración te delinea en las paredes
que aún vacías, te requieren a mi lado.
Tampoco me desvelo por idealizar,
yo no me agravio ni trafico en espejismos,
todo lo que piso es impasible y con constantes,
latente bajo mis pies, es un seísmo cardiaco
que me lleva a ser tan vulnerable
y concurrida de minucias
que de tan común y monda
me siento destilada en una sola gota de relente,
será la misma
que recorrerá el reverso de tu espalda,
que convertirá un perfil amortajado
almidonándose en los lienzos
en una realidad ambigua
que se adjetivará en nimiedad.
Ya mas nada le queda
a la mudez de los tactos que abdicar.
y mi figuración te delinea en las paredes
que aún vacías, te requieren a mi lado.
Tampoco me desvelo por idealizar,
yo no me agravio ni trafico en espejismos,
todo lo que piso es impasible y con constantes,
latente bajo mis pies, es un seísmo cardiaco
que me lleva a ser tan vulnerable
y concurrida de minucias
que de tan común y monda
me siento destilada en una sola gota de relente,
será la misma
que recorrerá el reverso de tu espalda,
que convertirá un perfil amortajado
almidonándose en los lienzos
en una realidad ambigua
que se adjetivará en nimiedad.
Ya mas nada le queda
a la mudez de los tactos que abdicar.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Miércoles 15 DIVAGACION X
Yo no quiero disiparme ni guardarme nada
y abro las ventanas por si acaso
¡viento franquea, devasta, suspírame en los labios!
que yo te canto y te seduzco en las cisuras, descarada,
nunca me abandonaré a la suerte que me encuentre,
yo dirijo mi cintura caminando por la línea discontinua,
levantando el talco, acicalando albero
y aún así me solicito alguna cita,
algún recuerdo que me ilustre del revés,
no desando, ni hay atajos,
solo aprendo
y si me he visto, no me acuerdo.
y abro las ventanas por si acaso
¡viento franquea, devasta, suspírame en los labios!
que yo te canto y te seduzco en las cisuras, descarada,
nunca me abandonaré a la suerte que me encuentre,
yo dirijo mi cintura caminando por la línea discontinua,
levantando el talco, acicalando albero
y aún así me solicito alguna cita,
algún recuerdo que me ilustre del revés,
no desando, ni hay atajos,
solo aprendo
y si me he visto, no me acuerdo.
Martes 14 AUTOPSIA DE UN DICIEMBRE VIII
Con el velo verde y la mirada presa
te espero,
puede llover de mil maneras
mientras surcan mis raíces las honduras,
me arraigo y me lacto de mi tierra,
la bautizo, nuestra,
subyugada al reto de tenerme firme
apuntalando mis sentidos con columnas corínticas
y ser cariátide, perseverarme en piedra o esmeralda,
soportar un templo laico,
un collage a la medida de nosotros
al que nunca fustiguen ni los hurtos ni las penas,
el altar orgánico de los días que no fueron selva,
invernáculo en cristal tallado
enfatizando cada rayo que lo aviva
sobre dos cuerpos deshojados,
sudando savia y yertos entre nitratos.
martes, 14 de diciembre de 2010
Lunes 13 AUTOPSIA DE UN DICIEMBRE VII
Dos eran dos
los mismos que lastimaron al tiempo
y le dieron quiebro en sus espaldas,
dos que no se arrepintieron por lo que no habían hecho
cuando no debían, dicen, creo,
y a la luz de madreperlas proclamaron
dibujaron labios con la palma de la mano
y se acariciaron sin tocarse,
se aman.
El muérdago ya balancea sobre el lecho,
y las palabras sobran, bailan,
nada desvanece cuando no se oxida,
cuando no coexiste ni respira,
germinan las simientes del invierno
en el parterre del jardín celado.
los mismos que lastimaron al tiempo
y le dieron quiebro en sus espaldas,
dos que no se arrepintieron por lo que no habían hecho
cuando no debían, dicen, creo,
y a la luz de madreperlas proclamaron
dibujaron labios con la palma de la mano
y se acariciaron sin tocarse,
se aman.
El muérdago ya balancea sobre el lecho,
y las palabras sobran, bailan,
nada desvanece cuando no se oxida,
cuando no coexiste ni respira,
germinan las simientes del invierno
en el parterre del jardín celado.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Domingo 12 AUTOPSIA DE UN DICIEMBRE VI
Yazco en el purgatorio de los versos,
donde el remanso de la castidad destila tinta
y se remonta y atormenta entre reservas,
no se apacigua
entre frazadas huérfanas de cumbres,
pétalos de agua hilvanados con estigmas.
Me adormezco susurrando algo,
labio con labio en la almohada
y no entiendo exactamente las palabras,
quizá más tarde, cuando la sombra me adule
alzará con mi afonía castillos de marfil
que entre mis dedos diestros
serán el arte que persigo,
quizá más tarde coseré unas alas a la lluvia
y embeberé las lunas con azules,
quizá pueda entender porqué este sueño entre la hierba,
este grito que se acalla y desfallece por un solo aliento,
espero como el que si espera,
he aquí un condición que me delata.
donde el remanso de la castidad destila tinta
y se remonta y atormenta entre reservas,
no se apacigua
entre frazadas huérfanas de cumbres,
pétalos de agua hilvanados con estigmas.
Me adormezco susurrando algo,
labio con labio en la almohada
y no entiendo exactamente las palabras,
quizá más tarde, cuando la sombra me adule
alzará con mi afonía castillos de marfil
que entre mis dedos diestros
serán el arte que persigo,
quizá más tarde coseré unas alas a la lluvia
y embeberé las lunas con azules,
quizá pueda entender porqué este sueño entre la hierba,
este grito que se acalla y desfallece por un solo aliento,
espero como el que si espera,
he aquí un condición que me delata.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Sábado 11 FIGURAS INTRÍNSECAS Y TRANSFERIBLES IX
Detrás del último escalón zapateaba un rayo
que sin pronóstico se acicalaba de tormenta.
El febril apego a su tierra prometida
estremecía a los ganados
y espantaba a los sensatos
convirtiendo en estéril
su devastado idilio con la corteza de escarcha.
Y de la apariencia al fuego
y del fuego al crematorio de lo arcaico
expiando hasta al indiantre con azufre,
no hay mejor enmienda que increpar lo que está ardiendo,
paseando bajo tierra y dormitando en el arrojo de la lava.
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