viernes, 26 de agosto de 2011


“Basta que alguien me piense para ser un recuerdo”
Oliveiro Girondo

Una palabra,
formalizarla,
una rúbrica en los labios
de carmín cauterizado por el tiempo.
Un nombre,
pensado, meditado, masticado y engullido…;
Atragantado.

jueves, 25 de agosto de 2011

Azul con la intención de ser azul
o un fragmento índigo
en la pupila del ojo mentor,
llegar a persuadir lo que se ve
y lo que se intuye,
adentrarse en el misterio del océano
y abrirse un sueño,
regocijarme en cada bruma
que me catequice
y empezar un lienzo en negro,
empezar sin ínfulas,
sin más farándulas
que el propio albo de mis trazas.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Escribir en el aire,
en el pecho del aire,
en la lengua del aire,
con las manos,
con mi pecho,
con mi lengua,
afónicamente y con descaro,
desgarrando la tinta de mis cuerdas,
exonerando todo el resto,
extremando lo insaciable,
exprimiendo cada gota de silencio
en un corpúsculo del todo.

lunes, 22 de agosto de 2011


Arde la mañana y tiembla el pulso,
agoniza el tránsito hacia alguna parte,
hacia algún lugar de una marchita contextura.
Un soliloquio de la brisa
se enmaraña entre un cabello que se encrespa,
exhausto de locura, desmadejado,
carente de belleza,
se eriza la piel y se humecta el rictus,
se quiebra la secuencia
y dentro del despojo hay vida,
una relatividad en equilibrio
tan cerca de lo inerte y la evidencia
que  acobarda a las palabras,
las sorprende.
Arde la mañana y tiembla el pulso de lo extinto.

domingo, 21 de agosto de 2011

El eco de los besos me mitiga la voz,
recurre a mi lengua, la venera, la diviniza
y se endiosa.
Flamea en lo insondable de mi boca
desmenuzando aromas incorruptos,
acrisolando los murmullos en los labios.
Juega a las escondidas y adivino
y me adivina una avidez liviana,
lasciva en el imperativo de sutilidad
que aceita un cuello dócil y preso
a voluntad de quien retiene una caricia.

sábado, 20 de agosto de 2011

La edad del sentimiento se acomete con la mente en blanco,
es un anillo que se cuenta con indultos y sorpresivas maestrías.
Inmaculado en su delicada consistencia
se amalgama con el baremo del tiempo,
es dependiente y se subyuga a las gargantas,
al plexo del pálpito embebido de rocío.

Nace, crece, se reproduce, y a veces,
consigue subsistir eternamente.  

viernes, 19 de agosto de 2011

Callé la lengua y pude,
percibir la sombra de y en las palabras,
la ambigüedad de y en un lecho mullido entre pavesas.
Leí del humo desprendido
y me fumé el aliento de los verbos,
todo de un todo para desconcertar de y en un nada
un rostro gris e imaginario dando giros,
apadrinando el aura
en argumento de y en un techado protector.