miércoles, 16 de septiembre de 2009

Miércoles 16 Sin techo





Ayer mismo vi a un abuelo
reposado, inmóvil en un banco.
Con la mirada extraviada y su alma carcomida.
Un hombre enjuto y consumido
de aspecto hediondo, cano alborotado
y la barba, madreselva que le acrecía perdida.


Parecía que esperaba a alguien.
Sus ojos estaban vacios y su rostro perseguido
por el dolor y el ayuno.
Llevaba traje de sastre, sus puños estaban roídos,
seguro que en los buenos tiempos
lucia aquel traje ceñido.


Su frágil cuerpo flotaba dentro de sus vestiduras.
Pensé en él cinco minutos y me olvidé de su cara.
Imágenes que se cruzan y luego te dan la espalda.


Pero hoy al despertar, he recordado al anciano
y  la fragilidad del alma.
Detrás de cada persona habrá una historia surcada,
a veces triste  e injusta y muchas otras cosechada.
Pero seguro que aquella,
fue  taciturna y torcida, su rostro le delataba.


Sujeto a ese mismo banco seguro que habrá dormido.
Y si vuelvo aquel lugar ¿Allí seguirá pasivo?
O habrá encontrado yacido aquello que está anhelando.






martes, 15 de septiembre de 2009

Martes 15 Tormenta



Olor a tierra mojada
y a hierba recién cortada.
Son más evocadores los recuerdos
si los asociamos a una esencia.


Cierro los ojos e inspiro.


Puedo ver con claridad
imágenes y visiones
de tan distantes lugares,
que recuerdo sin anhelo,
no por necesidad
y tampoco por despecho,
la edad se encarga de ello.


Abro los ojos y expiro.


Sonrío y miro un cielo deprimido,
los edificios velados,
el aire se ha vuelto frio.
La lluvia asoma indecisa
y se vuelve traicionera.
Me arrebatan las tormentas
que por imprevisibles,
son como la misma vida
decisiones inciertas.






lunes, 14 de septiembre de 2009

Lunes 14 Septiembre otra vez





Ebullición de un lunes al abrir las puertas,
todo principia otra vez,
como si fuera un resurgir de la tierra.
Se acabaron los silencios y las mañanas discretas,
despertares a placer de tácitos amaneceres.
Septiembre es este mes de las eternas promesas,
nunca pasa inadvertido.
Mecanismo innato que avanza, tecnología profesa.
Cada pieza, el engranaje, precisión de movimiento
que acontece reiteradamente.
Pondremos todo el empeño
aunque en la gran mayoría, quedará en reminiscencia.
¡Si siempre hay analogía! es un ” déjà-vu “ incesante.
¡Esto ya lo he vivido! y nos sorprende de nuevo.
Volveremos a rutinas y siempre el paisaje constante,
buscaremos distintos matices
que nos motiven tenaces,
como a un enamorado inepto,
conseguiremos captarlos y enriquecer nuestro tiento.