Recíprocos,
por llamarle de algún modo
a lo que un día tuvo nombre,
a la marea,
a todo lo que se respira y se derrite,
al verbo,
al que no dejo de engullir
y se transforma en palabra.
Aquí me excluyo
y me solazo
con la misma propiedad
de no estar nunca zincelada,
aunque el jade
sea un lustre de mi piel de agua,
porque solo es un reflejo,
engaña.
viernes, 18 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
Y ver el sol candente volverse un espejismo rojo
con un cendal de púrpura espolvoreado a lo largo y ancho
de un horizonte que se pierde y se desangra entre un paisaje agreste
que recibe la visita de los ojos incrédulos y los sentidos sorprendidos.
Anochece sin piedad y sin consentimiento,
cae suavemente la cuchilla de una guillotina espesa y casi negra.
con un cendal de púrpura espolvoreado a lo largo y ancho
de un horizonte que se pierde y se desangra entre un paisaje agreste
que recibe la visita de los ojos incrédulos y los sentidos sorprendidos.
Anochece sin piedad y sin consentimiento,
cae suavemente la cuchilla de una guillotina espesa y casi negra.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Solo para mis ojos,
un poquito de ternura,
y llueve…
un azul gozoso para los asedios
y un viento frondoso
asgando la hojarasca entre sus belfos
farfulla palabritas de arándano.
Se otoña el simulacro de los días cortos
y me gusta deshojarme en los escaparates
con el pañuelo que se vuelve trémulo
y se aferra a una garganta que se atilda.
Permanezco erguida en cada paso
empeñada en referir las escaleras
que a diario me devuelven a la calle,
cada uno de los baldaquines me saluda
y llueve…
domingo, 6 de noviembre de 2011
Empezar a ser persona depende,
¿De que depende? ¿De una nómina?
¿Anémona con una cuenta y 20 dígitos,
y el privilegio que se vuelve verde
mientras el púrpura se oculta?
Un crepúsculo de los anocheceres del insomnio;
Y del que auguro un sin final de tanto oscurecer
en tantas bocas,
que me solazo en el despunte más entero.
¿De que depende? ¿De una nómina?
¿Anémona con una cuenta y 20 dígitos,
y el privilegio que se vuelve verde
mientras el púrpura se oculta?
Un crepúsculo de los anocheceres del insomnio;
Y del que auguro un sin final de tanto oscurecer
en tantas bocas,
que me solazo en el despunte más entero.
martes, 1 de noviembre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
Mecenas de mis conspicuos instantes,
los instantes de la piel,
la piel que habla y ya no calla
porque tiene una visión,
una adepta que me asombra
en cada estremecida madrugada.
los instantes de la piel,
la piel que habla y ya no calla
porque tiene una visión,
una adepta que me asombra
en cada estremecida madrugada.
Ella, desprendida de sus luces,
dadivosa al regalarme en un cerrar de ojos
el abrazo, el beso, el roce de un gemido
que deja de ser eco y vuelve.
dadivosa al regalarme en un cerrar de ojos
el abrazo, el beso, el roce de un gemido
que deja de ser eco y vuelve.
Me persiguen los momentos
Jugamos a las escondidas y les dejo,
me encuentran, los encuentro
y las miradas se tornan asombros
estudiando un nuevo movimiento,
acompasado.
Jugamos a las escondidas y les dejo,
me encuentran, los encuentro
y las miradas se tornan asombros
estudiando un nuevo movimiento,
acompasado.
Yacemos en el antecedente,
somos esta minuciosa imperfección
de polvo que se agita,
que se hace una amalgama en el tamiz del tiempo,
nos contrae, nos dilata,
hace un émbolo en el aire retorcido
y nos confiere un solo instante sempiterno.
somos esta minuciosa imperfección
de polvo que se agita,
que se hace una amalgama en el tamiz del tiempo,
nos contrae, nos dilata,
hace un émbolo en el aire retorcido
y nos confiere un solo instante sempiterno.
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