jueves, 21 de abril de 2011
martes, 19 de abril de 2011
Martes 19 MI ENFERMEDAD
Me precipité con la piedra ligada en la contractura de mis hombros
y pude distinguir el lodo de aquel cauce distraído.
El surco pétreo era una estela de reguero
cargado de intenciones
que peinaban aquel rostro tartamudo,
de ahora agua, ahora fango, ahora nada.
Mis manos libres de cualquier corriente, farfullaban,
aspiraban ser una pequeña muestra de bravura
hablando con los ojos travestidos de sargazo,
que apenas, podían distinguir aquel perfil de extremidades,
una disensión contra las formas sin posibles,
una lucha sin la contingencia registrada,
todo dicho en el bagaje de la dicha con soberbia
y la pericia de vivir importunando moscas
o auscultando el pálpito en las rocas.
Un augur de albures por si acaso
en este trance de caminos atorados
en su posibilidad de comprar aire,
aire para respirar, sencillamente,
para ser y estar pagando el suelo que se pisa,
para elegir el ser sin ser un nombre,
o escuetamente un vago comentario en el desfile de las lenguas.
Esta soga se despliega frente al caudal de los días,
me da cuerda para someter mis miedos y el arrojo
en una jarcia de jactancias y escenarios.
Soy la caridad de las palabras que se mojan,
este bien que tampoco poseo
pero tengo en usufructo médico prescrito
para resistir la anatomía de un mundo demasiado caro.
y pude distinguir el lodo de aquel cauce distraído.
El surco pétreo era una estela de reguero
cargado de intenciones
que peinaban aquel rostro tartamudo,
de ahora agua, ahora fango, ahora nada.
Mis manos libres de cualquier corriente, farfullaban,
aspiraban ser una pequeña muestra de bravura
hablando con los ojos travestidos de sargazo,
que apenas, podían distinguir aquel perfil de extremidades,
una disensión contra las formas sin posibles,
una lucha sin la contingencia registrada,
todo dicho en el bagaje de la dicha con soberbia
y la pericia de vivir importunando moscas
o auscultando el pálpito en las rocas.
Un augur de albures por si acaso
en este trance de caminos atorados
en su posibilidad de comprar aire,
aire para respirar, sencillamente,
para ser y estar pagando el suelo que se pisa,
para elegir el ser sin ser un nombre,
o escuetamente un vago comentario en el desfile de las lenguas.
Esta soga se despliega frente al caudal de los días,
me da cuerda para someter mis miedos y el arrojo
en una jarcia de jactancias y escenarios.
Soy la caridad de las palabras que se mojan,
este bien que tampoco poseo
pero tengo en usufructo médico prescrito
para resistir la anatomía de un mundo demasiado caro.
Hacerme fuerte,
en la impaciencia de este cuello que se acuerda de los labios
y sortear,
la supremacía de los tiempos
para no expirar en sus argucias.
en la impaciencia de este cuello que se acuerda de los labios
y sortear,
la supremacía de los tiempos
para no expirar en sus argucias.
No pretendo hacer de cada lacrimal una cantera
para ahondar en el repertorio de mis huesos,
pero de este corazón tangible,
haré un estribo de tenacidad y verbo.
para ahondar en el repertorio de mis huesos,
pero de este corazón tangible,
haré un estribo de tenacidad y verbo.
domingo, 17 de abril de 2011
Domingo 17 ESTE SILENCIO
La casa permanece en un silencio de aquellos,
un silencio de estos,
un silencio de bronce
que no se amolda a este crisol entre calizas.
Los labios se resecan en la intención
de por lo menos respirar,
pero subsisten en intentos vagos,
macilentos, asiendo humo
y terciando gestos a un espejo sordomudo.
Este silencio es la permuta del murmullo,
de la música que ceden las sonrisas
y agudizan surcos en las comisuras
que ahora cantan, ahora gritan, ahora piensan
y se extrañan del relente de las paredes con eco.
La acústica de las humedades y el roce
se hace todavía más latente
cuando las habitaciones son blancas
y rezuman los vestigios de jaleo y algazaras
un silencio de estos,
un silencio de bronce
que no se amolda a este crisol entre calizas.
Los labios se resecan en la intención
de por lo menos respirar,
pero subsisten en intentos vagos,
macilentos, asiendo humo
y terciando gestos a un espejo sordomudo.
Este silencio es la permuta del murmullo,
de la música que ceden las sonrisas
y agudizan surcos en las comisuras
que ahora cantan, ahora gritan, ahora piensan
y se extrañan del relente de las paredes con eco.
La acústica de las humedades y el roce
se hace todavía más latente
cuando las habitaciones son blancas
y rezuman los vestigios de jaleo y algazaras
viernes, 15 de abril de 2011
Viernes 15 DESPERTARES
La frazada ataviada de noche, te ciñe,
circunda este universo salpicado de pequeñas muescas
y late, tímidamente, palpita,
como si no quisiera sacudir el aire que contrae su pulmón,
un pulmón que se armoniza en el romance
y se entrega a la mecánica del no pensar.
Las miradas dormitan en la astenia
atravesando nuestros párpados,
los calan hasta las cuencas
e indagan por otros páramos aparentemente sombríos,
pero se sorprenden aleteando en la excelsitud del infinito.
circunda este universo salpicado de pequeñas muescas
y late, tímidamente, palpita,
como si no quisiera sacudir el aire que contrae su pulmón,
un pulmón que se armoniza en el romance
y se entrega a la mecánica del no pensar.
Las miradas dormitan en la astenia
atravesando nuestros párpados,
los calan hasta las cuencas
e indagan por otros páramos aparentemente sombríos,
pero se sorprenden aleteando en la excelsitud del infinito.
jueves, 14 de abril de 2011
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