Como inquilino zozobrado de la noche
se conquistó entre las mareas de levante
tiznado en piel y en alias.
Adormecido por su heroicidad
a luna desdichada y por profusa casta
se despertó en el sueño de las tierras desposadas
besando algas y algún verso,
bien de petimetre y mal hallado
se bosquejaba diestro en su mandil oscuro,
y un embozo a buscavidas sin indicios
le dio el respeto en el lugar sin nombre.
Un mullido sin recelos de perfil y de talento
con manos que no procuraban aire,
ningún fútil intento en sus espaldas,
todo en magnitud a la de estirpe.
miércoles, 2 de febrero de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
Lunes 31 PERSONAJES (FRIDA)
Frida recogía las migajas del castaño oscuro rebasado,
frecuentaba los cuartos sombríos
y hacia música con sus molares
mientras alumbraba con cerillas alguna desazón.
A menudo su falta de ingenio la ignoraba
y sacaba impulsos de los cenagales grises
tan distantes sus días impares.
Su mirada autista se desvelaba en las quimeras
y en los ojos que aún extraños la abrigaban,
era nívea lozanía impronta
y le otorgaba el privilegio de la duda,
ambrosía de unos labios concurridos
en el crepúsculo purpureo de su pelo.
Era absurdamente bella,
absurdamente grotesca
absurdamente agua,
absurdamente fuego,
un oasis movedizo de suburbio.
frecuentaba los cuartos sombríos
y hacia música con sus molares
mientras alumbraba con cerillas alguna desazón.
A menudo su falta de ingenio la ignoraba
y sacaba impulsos de los cenagales grises
tan distantes sus días impares.
Su mirada autista se desvelaba en las quimeras
y en los ojos que aún extraños la abrigaban,
era nívea lozanía impronta
y le otorgaba el privilegio de la duda,
ambrosía de unos labios concurridos
en el crepúsculo purpureo de su pelo.
Era absurdamente bella,
absurdamente grotesca
absurdamente agua,
absurdamente fuego,
un oasis movedizo de suburbio.
lunes, 31 de enero de 2011
Domingo 30 PERSONAJES (MADAME TATÍ)
La media sonrisa de su tez ausente
se ocultaba bajo una máscara de gollería,
rebañaba sus ojos con cenefas de papel de seda,
principalmente en azul,
como el matiz de su piel aquellos días pares.
Sus pies cincelados por los años
descubrían a una bailarina renca
acomodada en un diván de estambre,
apenas acuñaba sus pasos
tropezaba con el tamo de un camarín rancio.
¡Cuantas cuentas perdidas de carlancas!
todo era desorden en su cuerpo,
una cadera sin tules que aventar,
un busto solo lleno de memoria,
rota y descosida
como una muñeca fragmentada
que ya no tenía ni sombra,
taciturna y derramada de a poco,
como el polvo diseminado
en algún lugar donde reposa extinta.
se ocultaba bajo una máscara de gollería,
rebañaba sus ojos con cenefas de papel de seda,
principalmente en azul,
como el matiz de su piel aquellos días pares.
Sus pies cincelados por los años
descubrían a una bailarina renca
acomodada en un diván de estambre,
apenas acuñaba sus pasos
tropezaba con el tamo de un camarín rancio.
¡Cuantas cuentas perdidas de carlancas!
todo era desorden en su cuerpo,
una cadera sin tules que aventar,
un busto solo lleno de memoria,
rota y descosida
como una muñeca fragmentada
que ya no tenía ni sombra,
taciturna y derramada de a poco,
como el polvo diseminado
en algún lugar donde reposa extinta.
sábado, 29 de enero de 2011
Sábado 29 QUE DECIRTE...
Decirte… que decirte amor
si mi corriente se departe en una ola
en este círculo nómada
y se convierte en una hoja de narciso
en el páramo de tu torso.
Decirte… que decirte viento
que acometes la virginidad del mundo
con tus elásticos remos
en esta disciplina que me refieren,
y yo, no entiendo.
No hay crepúsculo ni bardas que se acicalen de resto,
desnutrimos el hambre de las noches penitentes
en el simulacro regio de acordarnos ,
y es que… que decirte, si te diré toda mi vida,
que los naufragios no existen,
amante, inmediata y acallada
y con la rebeldía a prodigarme asentida en el pecho.
A mi amado Alejandro
si mi corriente se departe en una ola
en este círculo nómada
y se convierte en una hoja de narciso
en el páramo de tu torso.
Decirte… que decirte viento
que acometes la virginidad del mundo
con tus elásticos remos
en esta disciplina que me refieren,
y yo, no entiendo.
No hay crepúsculo ni bardas que se acicalen de resto,
desnutrimos el hambre de las noches penitentes
en el simulacro regio de acordarnos ,
y es que… que decirte, si te diré toda mi vida,
que los naufragios no existen,
amante, inmediata y acallada
y con la rebeldía a prodigarme asentida en el pecho.
A mi amado Alejandro
viernes, 28 de enero de 2011
Viernes 28 DIVAGACIÓN XV
¿Para qué inquirir en las palabras laureadas?
siempre es el discernimiento ajeno
el insulto que apuntando a bocajarro
tira al centro de una gracejo de lombriz.
Designo a la improvisación, embajadora,
así, si bailan las grafías entre la melaza medular
del maquinal trance de estar cuerda
y se velan los colores por segundos en cada parpadeo,
podrá llegar a ser instinto del espontaneo mohín de una seña,
el cierre de buena cosecha,
o un talón con el tendón quebrado.
siempre es el discernimiento ajeno
el insulto que apuntando a bocajarro
tira al centro de una gracejo de lombriz.
Designo a la improvisación, embajadora,
así, si bailan las grafías entre la melaza medular
del maquinal trance de estar cuerda
y se velan los colores por segundos en cada parpadeo,
podrá llegar a ser instinto del espontaneo mohín de una seña,
el cierre de buena cosecha,
o un talón con el tendón quebrado.
miércoles, 26 de enero de 2011
Miércoles 26 TAN DE VIENTO
Escribir se convirtió en la herramienta de unos labios,
que cercenados
se embebían de la sal derramada en el piso,
no se aquejaban y apenas se oía un murmullo,
bisbiseaban alguna cosa inteligible,
sus manos eran neurasténicamente soberanas
de aquella práctica lícita,
tan caprichosamente de viento,
tan inesperadas como un cruce hacia ninguna parte.
CAMINANTES
Caminamos y a veces nos desperdiciamos,
intentamos estar en la mira de algo que refleje
o por lo menos que relumbre,
no siempre está en la trayectoria de pupilas
que pretenden nuestros ojos,
y es cuando los pies que arrastran lastre se redimen,
arácnidos y telúricos se insertan en las brechas
aunándose en un concilio de arrestos.
El camino se disuelve degustando el paladar del riesgo,
nos hace bizarros y plausibles de cualquier ensayo,
los muros nos departen ciencia con su idioma vertical,
y las manos epicúreas de insistencia
fecundan los resquicios de sus piedras,
no hace la prisa al caminante más sabio
porque llueven areniscas sobre sus espaldas
y lloran roeduras azabache en sus mejillas,
la premura se agranda y sobran huellas
se angosta la valúa por conseguir la atalaya
y se nos va un poco de vida en cada paso,
expirando, inspirando, suspirando
y colonizando el cielo por parcelas.
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